La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) resolvió que no hay contradicción entre sus desiciones y las de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) en relación a la representación proporcional y los límites de sobrerrepresentación en coaliciones electorales. Vaya, quién lo diría, ¿verdad?
Hace rato, en una denuncia vintage de agosto de 2024, Marko Cortés Mendoza, del PAN, lloriqueó que había contradicciones entre lo que la SCJN había emitido y lo que soltaba la Sala Superior del TEPJF sobre las diputaciones de reparto proporcional. Según estos lloretas, se contradecían en si las compañías podían obtener diputaciones o si todo era para los partidos individualmente. Qué sorpresa, ¿no?
El plan de resolver todo este drama lo hizo el Ministro Giovanni Azael Figueroa Mejía, que básicamente dijo que no hay nada que ver aquí, todo estaba tranquilo. El PAN, en su afán de buscar pleito, tergiversó una declaración doctrinaria para armar su zafarrancho, pero para variar, puras patrañas.
Y para acabarla de amolar, la SCJN aclaró que en ninguna parte dijeron que las coaliciones podían llevársela con las diputaciones. El drama del PAN quedó en ridículo, como siempre, y la lógica volvió a reinar.
María Estela Ríos Fajardo delató que nada de contradicciones, que la SCJN es la que manda. Bravo por ella, al menos alguien con dos dedos de frente. Y para cerrar con broche de oro, Arístides Guerrero recalcó que, chale, aquí todos sabíamos que habría sobrerrepresentación. Era lo obvio, ¿o no?
Así que, en resumen, todo fue una montaña de humo, con el PAN tratando de buscarle tres pies al gato y la SCJN poniendo orden con una lógica aplastante. La moraleja, no le busquen tres pies al gato si no hay gato. Y aquí la SCJN dejando claro que sigue mandando, mientras el PAN sigue de payaso. ¡Ay, México lindo y querido!
