En pleno derroche de cinismo, Ricardo Monreal, líder de Morena en la Cámara de Diputados, tira la piedra y esconde la mano al anunciar los «arreglos» con el Partido Verde y el PT para una supuesta reforma electoral. Sí, esos mismos «aliados históricos» que han caminado a la par de Morena en las reformas que «han transformado al país». ¡Ay qué belleza!
Pero la trama no termina ahí, porque resulta que la «Comisión Presidencial» liderada por el exjefazo de la Unidad de Inteligencia Financiera, Pablo Gómez Álvarez, planea mandar una propuesta de reforma, mientras tanto, Claudia Sheinbaum podría enviarla a la Cámara de Diputados. Parece que el circo apenas está empezando.
Para no dejar títere sin cabeza, Monreal espera que llegue un paquetote con dos propuestas: una de reforma constitucional y otra de leyes secundarias en materia electoral. Pero ahí no termina la jugada maestra, porque hasta los partidos de la oposición serán motivados a unirse a esta pantomima, aunque ya hay algunos que dijeron ni en sueños entrarán en la discusión sobre la reforma electoral. Parece que los sueños guajiros de Monreal chocan contra la realidad, ¿no?
¡Pero aquí no acaba el desfile de sinvergüenzas! Sheinbaum se anima y suelta que aunque hay «coincidencias» en puntos de la reforma, como bajarle el presupuesto a los partidos políticos, todavía no hay un acuerdo sobre qué hacer con los plurinominales. ¿Será que los pluris desvelan las noches de los distinguidos legisladores y sus aliados?
La película promete seguir, con Monreal empujando la soga de la reforma electoral a una oposición que se niega a casarse con ella. ¡Qué emoción, qué suspenso! Mientras tanto, los ciudadanos esperan sentados, viendo cómo la clase política juega a las escondiditas con sus intereses partidistas. ¿Podrá la corrupción y el cinismo alcanzar niveles épicos en esta comedia política? Seguiremos informando, pero no esperes mucho, que lo mismo y terminamos en las mismas de siempre. ¡Qué delicia!
