En Irán, el circo de la corrupción y la hipocresía sigue dando de qué hablar. Resulta que el líder supremo, Alí Jamenei, palmó a los 86 años durante la «Operación Furia Épica». Más brutalidad, pues su hija, el yerno, el nieto y una nuera también se fueron al otro lado por los primeros ataques en la tierra de los persas. Y mientras las bombas caían, miles de llorones se juntaron en las calles para hacer show y ruido.
Y ahora, ¿quiénes eran esta gente? Pues la esposa de Jamenei, Mansoureh Khojasteh Bagherzadeh, resultó ser una dama de origen persa que se casó con el susodicho en 1964. Tuvieron a su propio equipo de futuros líderes corruptos: cuatro hijos y dos hijas, todos emparejados con otros vividores del sistema. Y ojo, por si no lo sabías, la doña creció en una familia de clérigos importantes y empresarios acaudalados. No le faltó nada.
¿Y qué pasó con la buena señora? Pues al parecer murió en coma por las heridas de los ataques de Estados Unidos e Israel. Una cifra escalofriante de más de 550 iraníes ya han palmado por esos ataques, y el show continúa. Trump, ese gran defensor de la paz mundial (sí, claro), prometió seguir dando muerte y destrucción en nombre de «LA PAZ». ¡Qué caradura!
Mientras tanto, en las calles digitales, se viralizan historias de corrupción como la de Leyla Monserrat filtrándose en videos y testimonios. La podredumbre del poder se ve en todos lados. ¡Pura mierda!
