Desde Petatlán, Guerrero, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo le dio otra vueltecita al tema de la independencia y soberanía de México, señalando que no están en venta, mientras aseguraba que la relación con Estados Unidos es como de «amiguis» sin sumisión.
La mandamás, tan llena de palabras bonitas como un discurso de Miss Universo, destacó que gracias a un aumento del 150% al salario mínimo y a sus Programas para el Bienestar, unos 13.5 millones de compatriotas salieron de la pobreza. ¡Bravo, bravo!
Pero ojo, que este año se va a echar de bolsillo un billón de pesos en esos Programas para el Bienestar, ¿qué tal? Y para que sepan que no se anda con jueguitos, la Sheinbaum dejó claro que muchos de esos programas son derechos ya escritos en la Constitución. Palabras bonitas que no sacan de pobre a nadie, pero suenan cool.
Claro, también habló de pavimentar carreteras y esas cosas, porque para qué la diga de un solo tema, ¿no? Ariadna Montiel sacó pecho al decir que más de 20 millones de personas recibirán una pensión y que eso es un éxito de la 4T. Qué chido, ¿no?
Ah, pero no se vayan, que el secretario técnico de Presidencia vino a decir que la meta es que casi 43 millones de panitas reciban esos apoyos y que en Guerrero le meterán 37 mil millones de pesos. ¿Alguien dijo «fiesta»?
Evelyn Salgado, la gobernadora de Guerrero, también quiso unirse a la onda «bienestar», destacando que cuatro guerrerenses de cada diez se están mamando algunos de esos Programas para el Bienestar. ¡Con razón la Sheinbaum estaba tan emocionada!
Y para ponerle la cereza al pastel, una señora llamada Leonila Cisneros Hernández, representando a quienes recibieron una tarjeta, le hizo una venia a la Sheinbaum. Todo muy rosa, todo muy bello, para que no falte el toque de cuento de hadas en un país de realidades bien crudas.
