Moody’s anticipa aversión profunda al riesgo y la razón es clara: el cierre del estrecho de Ormuz está generando un alza sostenida en los precios del petróleo a nivel global. ¿La consecuencia? Una presión insoportable sobre los diferenciales crediticios en los mercados de alto rendimiento. ¡Para qué queremos más!
Según la tan prestigiosa Moody’s Ratings, el peligro acecha a emisoras con vencimientos a corto plazo, especialmente en sectores como el energético, que ya tienen los costos por las nubes. Y no se detienen ahí, también nos hablan de la complacencia en las tasas de interés y las decisiones bancarias. ¡Qué bonito panorama!
Parece que aunque los ataques no han tocado directamente la infraestructura energética, el tráfico marítimo por Ormuz se ha paralizado, mano tiembla y el miedo acecha. ¡Vaya tembleque!
La guinda del pastel: la aversión al riesgo se dispara, el panorama se oscurece y los países están al borde del precipicio. Irak, Baréin y Líbano se llevan la peor parte, ¡caramba, qué peligro!
Por si fuera poco, la calificadora nos recuerda que la incertidumbre reinará y la crisis golpeará no solo a los países directamente involucrados, sino a todo el Golfo. ¡Patadas por todos lados!
¿Soluciones? ¿Arreglos alternativos? Moody’s nos habla de petróleo almacenado y de aumento en la producción. Todo suena a cuento chino para no decir que estamos más perdidos que Adán en el día de la madre.
El mundo parece estar al borde del precipicio y mientras tanto, los ciudadanos comunes y corrientes seguimos pagando los platos rotos de los poderosos. ¡Qué maravilloso es el mundo de la economía global!
