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La sucesión que viene desde abajo

by Gabriel Torres Durán

En la política hidalguense, acostumbrada históricamente a decisiones verticales, a designaciones que bajan desde el centro del poder y a disputas entre élites, comienza a gestarse un fenómeno silencioso pero profundamente disruptivo.

La más reciente medición de aprobación de alcaldes coloca, sin sorpresa, al presidente municipal de Pachuca, Jorge Alberto Reyes, en la primera posición estatal. Su gobierno se mantiene firme, con una aprobación sólida que confirma estabilidad, control político y presencia en la capital. Es, hoy por hoy, el referente inmediato del poder municipal en Hidalgo.

Pero la política no se define únicamente por quién está arriba… sino por quién viene subiendo.

El crecimiento que empieza a llamar la atención

Y ahí aparece, con claridad cada vez mayor, el caso de Eduardo Medécigo en Mineral de la Reforma.

Su posición en el ranking nacional podría parecer discreta a primera vista. Sin embargo, una lectura más fina revela algo más relevante: un crecimiento sostenido, constante, sin sobresaltos, pero con dirección clara. Mientras otros gobiernos se estancan o comienzan a mostrar desgaste, Mineral de la Reforma construye.

No es un fenómeno de percepción momentánea. Es una tendencia.

Y en política, las tendencias importan más que las fotografías.

La disputa de arriba y el reacomodo de abajo

Hoy Hidalgo vive una tensión evidente entre distintos actores: senadores, diputados federales, secretarios de Estado y otros perfiles que ya se mueven en la pugna por el posicionamiento rumbo a la sucesión. Cada uno desde su trinchera, cada uno desde su lógica.

Pero mientras eso ocurre arriba, abajo —en la base de la pirámide política— algo distinto comienza a tomar forma.

Los municipios.

Si algo ha dejado claro este momento es que el poder territorial vuelve a cobrar sentido. Y en ese tablero, tanto Pachuca como Mineral de la Reforma juegan un papel estratégico.

La clave no es la encuesta, sino la articulación

Ahora bien, el verdadero punto de quiebre no está en quién tiene más aprobación hoy, sino en quién logra articular algo más grande: la afinidad y el respaldo de la mayoría de los alcaldes del estado.

Porque si eso ocurre, Hidalgo estaría frente a algo inédito: una candidatura que no nace desde la cúpula, sino desde la base.

Desde la célula más elemental del poder político: el municipio.

Y eso cambiaría todo.

Ni los bloques legislativos, ni las estructuras burocráticas, ni los grupos tradicionales podrían competir con una fuerza construida desde abajo, con legitimidad territorial y respaldo colectivo.

El riesgo y la oportunidad del municipalismo

Ahí radica el verdadero riesgo… y también la oportunidad.

Hoy, Jorge Alberto Reyes representa la solidez del presente. Eduardo Medécigo, la posibilidad del crecimiento.

Pero si cualquiera de los dos logra algo más —sumar, articular, unificar a los alcaldes— entonces dejaría de ser un actor local para convertirse en un proyecto estatal real.

Y en ese escenario, la pregunta ya no sería quién encabeza las encuestas…

Sino quién encabeza el movimiento y a quién verían los alcaldes hidalguenses como el perfil capaz de representar una auténtica fuerza municipalista en Hidalgo.

La respuesta que podría estarse formando

Porque mientras algunos siguen disputándose el poder en la superficie, en medio del río revuelto, desde los municipios podría estar formándose la respuesta que —quizá sin saberlo— lleva tiempo buscando el gobernador Julio Menchaca Salazar.

Y cuando eso ocurra, la sucesión dejará de decidirse arriba.

Y empezará a definirse abajo.

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