Home HidalgoGolpe de timón: cuando gobernar es corregir a tiempo

Golpe de timón: cuando gobernar es corregir a tiempo

by Gabriel Torres Durán

Una decisión que no podía esperar más

Jorge Reyes actuó donde otros habrían titubeado: cambiar al mando policial cuando la ciudad lo exigía no es debilidad, es exactamente lo que se espera de un presidente municipal.

Hay decisiones que los gobiernos postergan hasta que el costo político de no tomarlas supera al de tomarlas. El relevo del titular de la Secretaría de Seguridad Pública, Tránsito y Vialidad de Pachuca —Juan Manuel Ayala Guarro— no fue una excepción a esa regla, pero sí marcó algo importante: el alcalde Jorge Reyes entendió la señal y actuó.

No es un secreto que Ayala Guarro arrastraba desde meses atrás una lista de señalamientos que habrían justificado su salida mucho antes. La corporación policial de la ciudad más poblada de Hidalgo llevaba más de dos años sin contratar un solo elemento nuevo. Sin capacitación actualizada. Sin comunicación fluida con el Mando Coordinado estatal.

Los números lo decían con brutal claridad: en enero y febrero de este año, Pachuca registró casi 28 delitos diarios. Y eso, después de haber llegado a más de 41 en 2025.

Corregir a tiempo es gobernar

Gobernar bien no es no cometer errores. Es reconocerlos a tiempo y corregirlos antes de que se vuelvan irreversibles.

El secretario de Seguridad del estado, Salvador Cruz Neri, fue quien puso la presión sobre la mesa en marzo: dijo, sin rodeos, que estaba cansado de hablar con el comandante municipal sin obtener respuesta operativa. La amenaza de retirar el esquema de Mando Coordinado a Pachuca no era un trámite retórico; era una advertencia con consecuencias reales para la seguridad de los pachuqueños.

Ante eso, Reyes convocó a una mesa de trabajo. Pudo haberse quedado en eso: en la apariencia de coordinación. Pero no lo hizo. Semanas después, en plena Semana Santa —momento incómodo, sin duda— confirmó la destitución de Ayala Guarro y presentó a su sucesor.

Lejos de ser una señal de debilidad, la decisión evidenció algo más valioso: capacidad de corregir. Porque el verdadero problema no es equivocarse en un nombramiento, sino sostenerlo cuando ya no funciona. Y Reyes decidió no hacerlo.

El nuevo perfil

Enrique Moronatti Miramontes llega con más de 20 años de trayectoria en instituciones de seguridad, iniciada en la Policía Federal en 2003. Ha coordinado equipos operativos, gestionado escenarios de alta complejidad y participado en dispositivos de seguridad para figuras del más alto nivel nacional.

No es un nombre ajeno a Hidalgo: conoce el territorio porque ya trabajó dentro de la Policía Estatal y en el dispositivo de protección del gobernador.

El perfil elegido no es una apuesta al azar. Es la señal de que el municipio quiere recomponer su relación con el aparato de seguridad estatal desde una base sólida, y que está dispuesto a poner en ese lugar a alguien que sabe de qué va el trabajo.

La lectura correcta

Hay quienes leerán este episodio como una capitulación del alcalde ante la presión del gobierno estatal. Esa lectura es superficial. La pregunta correcta no es quién presionó primero, sino si la decisión era la correcta para Pachuca. Y la respuesta, viendo los antecedentes, es que sí lo era.

Reyes heredó a Ayala Guarro de la administración anterior. Lo mantuvo durante su primer tramo de gobierno, dándole tiempo y margen. Cuando las evidencias de ineficacia se acumularon —y cuando la coordinación interinstitucional estuvo en riesgo— actuó.

Eso no es debilidad política; es gobierno responsable. Es entender que gobernar no es defender decisiones pasadas, sino tomar las correctas en el momento oportuno.

Un alcalde que escucha las alertas del sistema y corrige el rumbo a tiempo merece reconocimiento, no cuestionamiento.

Lo que sigue para Pachuca

Los ciudadanos de Pachuca no necesitan autoridades que defiendan sus decisiones pasadas a capa y espada cuando esas decisiones ya no sirven. Necesitan alcaldes que miren hacia adelante y coloquen en cada puesto al perfil que el momento exige.

Quedan muchas preguntas por responder: ¿logrará Moronatti reactivar la contratación de elementos que la corporación necesita con urgencia? ¿Se traducirá esta coordinación renovada con el Mando Estatal en resultados concretos para los colonos de Pachuca? ¿Bajarán los casi 28 delitos diarios que hoy marcan el promedio de la capital hidalguense?

No lo sabemos aún. Pero el primer paso —reconocer que el camino anterior no funcionaba y elegir uno distinto— ya fue dado. Y eso, en la política municipal mexicana, no es tan común como debería ser.

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