Home InternacionalObispo de San Diego atraviesa frontera para visitar burdel en Tijuana, ¡pecado al descubierto!

Obispo de San Diego atraviesa frontera para visitar burdel en Tijuana, ¡pecado al descubierto!

by Sin Filtro
Emanuel Shaleta, el obispo católico señalado de cruzar la frontera para visitar un burdel en Tijuana.

El obispo Emanuel Shaleta, ese que debería dedicarse a santificar, anda enriqueciéndose con malas artes. Resulta que el miembro distinguido de la Eparquía Católica Caldea de San Pedro Apóstol de San Diego, en California, no solo es investigado por desfalco, sino que también le gusta cruzar la frontera a México para frecuentar nada más y nada menos que un burdel en Tijuana. ¿Qué tal?

La investigación de The Pillar sacó a relucir las andanzas nocturnas del obispo de 60 años en el Hong Kong Gentlemen’s Club, donde se explota y trafica con mujeres y niñas en el comercio sexual. ¿Fe verdadera, no?

Según el detective privado Wade Dudley, este reverendo cruzó la frontera «más de una docena de veces en un solo mes» para gozar de lo que ofrece este establecimiento. Al cuestionarlo, Shaleta quería hacerse el santo, diciendo que solo iba «un par de veces a la semana». Claro, pura devoción.

Pero hay más, y aquí está lo jugoso. El detective contó cómo Shaleta se estacionaba lejos del burdel y lo recogían en un auto especial para clientes VIP. Todo un peregrinaje a lo pecaminoso, ¿verdad?

Y el plot twist: tiene una amiga con privilegios, con quien comparte cuentas bancarias y pasó tiempo a solas tratando a los hijos de ella como propios. Todo un padre ejemplar, ¿no?

Por si fuera poco, este sacerdote de andanzas turbias se habría choteado unos 427 mil a un millón de dólares provenientes del alquiler de propiedades de la iglesia, aunque después devolvió parte con fondos de caridad. Claro, lo hace con amor al prójimo.

Para colmo, ya pidió su retiro al Vaticano en enero, pero allá aún andan revisando si aceptan o no su renuncia. En fin, un pastor con mucha, pero mucha mala fama.

¿Qué opinas, te gustaría tener un líder espiritual así de… ejemplar? ¡Ah, qué vida la del obispo Shaleta! Sin filtros, sin moralidad y sin decencia.

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