¡Niños migrantes en México! ¡La mayoría venezolanos! ¡Vaya sorpresa! No, no es el chisme de la vecindad, es la cruda realidad que enfrentan miles de menores que huyen en busca de una vida mejor. Y claro, ¿qué sería de este drama sin una historia desgarradora? Una adolescente venezolana, que quedó sola en México al morir su madre, tuvo que prostituirse para sobrevivir. ¡Ah, qué belleza de situación!
Y mientras algunos políticos se dignan a presentar iniciativas para proteger a estos menores, básicamente solo las utilizan como bandera para su juego de poder, dejando esos cambios en la «congeladora». ¡Qué bien cuidan a los niños! Y es que, aunque bajó el flujo de venezolanos en México, el 44.3% de los menores migrantes eran de esa nacionalidad en 2025. ¡Qué casualidad, no!
Pero no solo de cifras vive este drama humano, no. Ahora toca conocer a la protagonista de este folletín: una venezolana de 16 años que perdió a su madre y encontró en México un camino lleno de sombras y prostitución. Qué hermoso final feliz, ¿verdad? ¡Qué fácil es olvidar que son niños, que son seres vulnerables, expuestos a abusos, explotación y violencia en su travesía migratoria!
Y mientras tanto, los expertos hablan, los activistas claman y los políticos brillan por su ausencia en la protección de estos menores. ¡Pero tranquilos todos, que ya hay protocolos y todo! Protocolos que brillan por su inutilidad y falta de eficacia, mientras la vida y el futuro de estos niños penden de un hilo gracias a la negligencia y el cinismo de quienes deberían protegerlos.
