La Presidenta Claudia Sheinbaum se pone sus lentes de justicia histórica y va por la reivindicación feminista en el Paseo de la Reforma. Sí, la misma que hace unos años inauguró el Paseo de las Heroínas, porque no hay nada como aplaudirse a sí misma, ¿no?
Acompañada de Clara Brugada, Sheinbaum le entra al rollo de resaltar a las mujeres indígenas con seis estatuas que, según ella, representan lo más cool de la grandeza y la sabiduría ancestral. ¡Wow, qué profundidad!
Hagámosle espacio en primera fila a la Mujer de Palenque, Tecuichpo, Señora Seis Monos, Shurtlalzin, Eréndira y Malintzin, ahora elevadas al Olimpo de la Reforma. ¡Qué emoción, aplausos!
La mal llamada Malinche, esa amiga a la que antes traicionaban y ahora veneran, es la joyita especial que Sheinbaum rescató del olvido para, según ella, romper el círculo vicioso de culpas y prejuicios. ¡Bravo por la redentora de olvidadas!
Ahora resulta que, gracias a Sheinbaum, descubrimos que Malintzin era una indígena empoderada en un mundo de opresión. ¡Claro, cómo no nos dimos cuenta antes!
Colocar estatuas de mujeres indígenas en Reforma es, según Sheinbaum, la cura contra el racismo, el clasismo y el machismo. Quién lo diría, el futuro de México ahora está en las estatuas. ¡El cambio está en las figuras de bronce!
Entre tanto feminismo de estatuas, Sheinbaum aprovechó para agradecer a José Alfonso Suárez del Real y a su séquito por hacerle la barba en este proyecto. Porque sí, detrás de una gran estatua siempre hay un buen asesor.
Así que ya saben, la próxima vez que pasen por Reforma, no olviden agradecerle a Sheinbaum por rescatar del olvido a esas heroínas de bronce. ¡Viva la reivindicación selectiva de la historia! ¡Un aplauso para la demagogia en monumento! 🎉
