La «policía de las armas» en Estados Unidos, la ATF, presume decomisar armas que tenían un futuro muy mexicano. Desde que Trump asumió el poder, ¡zanahoria! sí, casi 4,500 juguetes para los cárteles de este lado.
El subdirector de la ATF, Cekada, prende el foco rojo: el contrabando ya no es un lío de patio trasero, ¡aguas, bato! Ahora es un desmadre que abarca todo el país. ¿Cómo? con más de mil cartuchos diarios rumbo al país de las enchiladas.
¡La cereza en el pastel! 137 mil cartuchotes calibre 50 volaron pa’ México. ¡Ay, güey!
Y por si quedaba duda, el embajador gringo nos avisa en sus redes que es prioridad del Trump la desintegración de los cárteles y el tráfico ilegal de armas pa’ acá. ¡Válgame Dios! qué compas estos gringos, ¿verdad?
Pero la cosa no acaba en la frontera, compadre. Ciudadanos gringos, muchos nada latinos, compran armas como pan caliente para vendérselas a las mafias al sur del muro. ¡Claro que sí, campeón!
Un guita en Coahuila destapa la olla: «las meten en carros, se camuflan y ni los pelan en la salida». ¡A huevo, man!
Peros en la jugada, dicen que mientras siga la pachanga con las armas y el varo sucio, las bandas seguirán siendo felices con su artillería. ¿Qué decirte, hermano?
La cosa es sencilla, si los EU quiere dejar en ceros a los cárteles, debe cerrarle la puerta a las armas en la frontera. ¿Fácil, no? ¡Obvio!
