Más de 11 millones de Reinas Magas se aprietan el cinturón para cumplir con los caprichos de los niños en pleno 6 de enero. Entre ellas, Cecilia Hernández, obrera en Xalostoc, Edomex, con tres hijos que rifa para sacar adelante a su prole tras un divorcio marcado por violencia. ¿Qué caro es cumplir los sueños de los chamacos? Según Inegi, esta hazaña le toca a 11.5 millones de jefas de familia en medio de violencia y precariedad.
Vianney Martín del Campo, abogada feminista, pica dura: Las Reinas Magas se rifan sola para cumplir con la agenda real del 6 de enero, con sueldos bajos, sin permisos laborales y cargadas de desvelo. Un panorama onde la mamá parte la madre para financiar los caprichos, pide días libres, se endeuda y cuelga más horas en chamba, solo para ver brillar los ojos de sus retoños.
El presidente de la Canaco CDMX, Vicente Gutiérrez Camposeco, cita la biblia del consumo: cada chaval chupa en gasto promedio de 2,508 papeles mexicanos. Los peques, ambiciosos, tiran por drones, autos, videojuegos y otros sueros modernos. ¿La razón? Arrancar el año con el mandado al tope.
Pero la otra cara de la moneda es espeluznante: miles de niños huérfanos por feminicidio imploran algo en el 6 de enero, para sacudir la nostalgia y dejar atrás la tragedia. La convocatoria, lanzada por feministas y familiares de desaparecidos, busca enmendarle la delgada cuerda a las crías que perdieron madre.
Ni sombra de justicia entre las sombras de la violencia. El mundo real se adueña de los cuentos de hadas en un 6 de enero marcado por la dureza y la desigualdad. Las Reinas Magas, en su quinto año de milagros, recolectan juguetes para arañar una sonrisa, entre hijos y madres que no estarán jamás en la danza de reyes y reinas. ¡Qué joya, qué regalo! La cruel realidad de un país sumido en la tragedia familiar y social.
