La jueza federal Sara Ellis ha tenido que ponerle el cascabel al gato y ordenar que se frene la «Operación Midway Blitz», esa ofensiva migratoria con tintes abusivos del gobierno de Donald Trump en Chicago. Y es que las denuncias por el uso excesivo de la fuerza no paran de llover. Durante una audiencia, hizo temblar al comandante de la Patrulla Fronteriza, Gregory Bovino, por lanzar gas lacrimógeno a diestra y siniestra contra manifestantes. ¿Qué? Sí, así como lo escuchas.
La magistrada ha tenido que sacudir el árbol y exigir que el tal Bovino se presente a diario ante el tribunal, y que entregue esas grabaciones de cámaras corporales que seguro tienen material suficiente para una película de terror. Todo esto para asegurarse de que respeten eso de llevar identificación visible y no andar soltando balas de pimienta o gas lacrimógeno como si fueran caramelos en Halloween.
¡Pero ojo, aquí no termina la fiesta! Ellis ha dejado claro que los agentes tienen que actuar según la Constitución. Como si fuera necesario recordarles que no pueden comportarse como matones en un barrio bajo. Y sí, la jueza no se anda con rodeos y ha calificado de imperdonable el uso de la fuerza contra civiles. Al fin alguien les pone un alto a estos abusos de poder.
¿Y sabes quiénes levantaron la mano para decir «aquí estoy yo» y defender a los ciudadanos? Pues periodistas y residentes que se han cansado de ver cómo las autoridades federales abusan de su poder y les pasan por encima sus derechos civiles como si fueran un papel de baño.
Así que ya lo sabes, la justicia ha hablado y parece que por fin alguien está haciendo algo para que no sigan pisoteando los derechos de la gente como si fueran cucarachas en la cocina. ¡Eso es todo, corrupción, demencia y abusos, solo en Chicago!
