El régimen cubano se pone exigente cuando se trata de dialogar con Washington, ¿a quién se le ocurre cuestionar su sistema de gobierno? ¡Ni lo piensen! El viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, dejó claro que en la isla no se discute la Constitución ni nada que se le parezca. Según él, Cuba no está para esas tonterías, al igual que Estados Unidos no está dispuesto a jugar bajo esas reglas. ¡Vaya par de incomprendidos!
Mientras tanto, en el mundo real, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, lanza indirectas diciendo que le encantaría un cambio de régimen, pero con las manos limpias, ¡qué va! Y para reforzar su polvoriento mensaje, la administración de Donald Trump decidió darle un zape energético a la isla, restringiendo su suministro de crudo. ¡Duro contra el piso, Cuba!
Pero tranquilos, que las aguas siguen movidas. Estados Unidos amenaza con aranceles a quienes le vendan petróleo a la Isla del encanto comunista. ¿La razón? Consideran a Cuba una verdadera amenaza. ¡Hasta risa da! Pero Carlos De Cossío salió a defender a la damisela en apuros, afirmando que Cuba no hace daño a nadie, que es buena gente y que solo quiere vivir su vida tranquila. ¿Quién le cree?
¡Pero no todo es drama en la vida de La Habana! El magnate sugiere que si Cuba se porta bien, podrían llegar a un acuerdo con Washington. Claro, el acuerdo incluye devolver lo que no es suyo desde 1959. Un trueque justo, ¿no?
Para cerrar con broche de oro, Cuba busca apoyo en sus cuates de siempre. ¿Vietnam, China, Rusia? ¡Todos a bordo del tren del apoyo! Financiero, arrocero, y hasta ayuda a lo ‘comunist style’. Mientras tanto, Putin y Xi Jinping desde sus tronos dorados dicen: «¡Cuba, cuenta con nosotros contra el Tío Sam!»
En medio de tantos fuegos artificiales, hasta Naciones Unidas mete la cuchara. António Guterres se asoma por la ventana para ver qué pasa, y al parecer le preocupa el embargo petrolero a Cuba. ¡Qué drama, por favor!
Pero ojo, que Cuba no se rinde. De Cossío insiste en que hay alternativas, que si Estados Unidos quiere luchar contra el narco, ahí están ellos. ¡Para lo que se ofrezca! Porque en Cuba, la diplomacia es un juego de malabares con las sanciones y presiones. ¡Qué tiempos aquellos de la Guerra Fría, eh!
