**¡TRUMP PONE Y QUITA AGENTES COMO SI FUERA EL DUEÑO DE MINNESOTA!**
En una movida brillante para mantener cautiva la atención mediática, **Donald Trump ordenó la retirada de 700 agentes federales de Minnesota**. Sí, como lo lees, Trump, ese magnate que parece creer que puede hacer lo que le plazca, decidió quitar un pequeño porcentaje de sus peones mientras unos 2 mil seguirán campantes y sin dar explicaciones en el estado, ¿la razón? Nadie sabe, pero seguramente es otra genial estrategia del «genio» de la torre dorada para seguir en boca de todos.
**Tom Homan, el «zar fronterizo» que más bien parece un joker, celebró la retirada y mencionó retóricamente que esto no significa un cambio en la política migratoria de Trump, ¡qué gran novedad! Por supuesto, ¿por qué iba a cambiar algo si la cosa está funcionando tan bien?**
La retirada de estos agentes, según Trump y sus secuaces, es para «calmar lo que estaba pasando». ¡Claro, porque 700 agentes menos van a arreglar todo! ¿Y qué es ese llamado a «realizar operativos de deportación masiva»? ¡Vaya misión humanitaria la de este gobierno!
Por otro lado, el gobernador y el alcalde de Minnesota, Tim Walz y Jacob Frey, esos pobres demócratas olvidados en la batalla, aplauden tímidamente la retirada como un paso en la dirección correcta, ¡pero siguen exigiendo el fin inmediato de la «Operación Metro Surge»! Vamos, sigan pidiendo lo imposible, que eso nunca se escucha en Washington.
**La cereza del pastel la puso Trump, admitiendo que podrían ser «un poco más suaves» con los operativos migratorios, pero que no se preocupen, que la firmeza seguirá intacta. ¡Qué alivio saber que todavía nos espera un rato largo de decisiones impulsivas e incoherentes!**
**¿Y para cerrar con broche de oro? Donald Trump mencionando que ordenó la retirada de agentes con una frase de esas dignas de enmarcar en oro: «aun así hay que ser firme». Claro, ¿para qué ser compasivo o racional cuando el show apenas comienza?**
Recuerda, en La Razón siempre te traemos lo más importante, aunque a veces eso se parezca más a una farsa que a una realidad. ¡Hasta la próxima!
