El embajador Ronald Johnson se puso su mejor disfraz de Santa Claus y lanzó un mensaje de año nuevo lleno de mentiras y medias verdades. Según él, México y Estados Unidos están en una luna de miel, enfrentando retos que seguro resolverán con un par de abrazos.
En su carta a los Reyes Magos, digo, en su texto disfrazado de progreso, menciona logros en la entrega de agua tardía a Estados Unidos, como si fuera el mejor regalo de Navidad. Habla de avances en el saneamiento de aguas residuales en Tijuana y San Diego, como si no fuera una obligación básica mantener limpio lo que ensuciamos.
¡Pero eso no es todo! El embajador también se vanagloria del «combate al tráfico de drogas y armas», como si no fuera un asunto que se les desborda. ¿Más seguro? ¡Ja! Solo falta que declaren la frontera parque temático nacional.
En resumen, nos quieren vender una película de Pixar cuando estamos viviendo en una tragedia de Quentin Tarantino. ¡Qué bonito Norteamérica, mi cielo! ¿Cuándo estrenan el documental de risa?
