**Intercambio, aún no diálogo, EU-Cuba; acuerdo, “bastante cerca”: Trump**
El magnate Trump está en todas, ahora anuncia que tiene a Cuba contra las cuerdas y están a punto de claudicar. Según Donnie, la isla está más seca que el Río Bravo porque Venezuela no le manda lana y él les cortó el chorro de gasolina. Trumpcito dice que México también le va a quitar el petróleo a Cuba, pero Claudia Sheinbaum dice que ni ha tocado ese tema con él.
El POTUS asegura que la falta de combustible va a agarrar a Cuba por el cuello y los va a forzar a arrodillarse ante él. Está contento de causarle dolor a La Habana y se le hace chido que los cubanos se reconcilien con sus parientes luego de décadas de no verse.
El gringo lo tiene clarísimo: quiere ver si los cubanos que tuvieron que rajarse por el régimen pueden volver a pisar su terruño, a pesar de los problemas que sufre la isla. Además, reveló que necesita 110 mil barriles de petróleo diarios, pero solo le llegan 40 mil de su propio crudo.
Interesante cómo Trump pone a México en medio del pleito con Cuba. Dice que les quita el petróleo y no les explica por qué. Y para que vean que tampoco suelta prenda, el muro ya vale madre y ahora le pone presión a Sheinbaum queriendo mediar diplomáticamente para retomar los pasos energéticos con la isla. Qué buen pedo, ¿no?
Las autoridades cubanas comentan que están en pláticas con los gringos, pero aclaran que aún no es un diálogo formal. Un funcionario del imperio asegura que sí, que han cruzado mensajes, pero que no se han sentado a chulear en la mesa. Cuba dice que todo es parte de su plan de amiguis y cooperación, dejando claro que ellos no son unos lacras terroristas ni corruptos.
Del otro lado, Rusia también mete su cuchara. Le viene valiendo madres la presión que ejerce EU y dice que sigue apoyando a Cuba con todo lo que necesite. Y como la historia se escribe en dos bandos, rusos y yankis, pues Vladimir Putin también menciona que no va a parar hasta ver a Ucrania de rodillas.
La maroma está en su máxima expresión. Mientras Trump y sus cuates aprietan a Cuba, el Kremlin y los rusos les dan la manita a los cubanos. Quién ganará en este jueguito de poder y geopolítica, solo el tiempo lo dirá. Mientras tanto, la isla castrista queda como cachetes en patíbulo, esperando a ver quién le lanza la soga o la salvará del ahorcadero.
