El arzobispo de Guadalajara, Francisco Robles Ortega, se sacó la espina en una misa de Año Nuevo encargada por empresarios. ¡Vaya descubrimiento! El buen hombre se puso triste por el acoso pandillero a los negocios, un fenómeno que, a pesar del gran show del Gobierno, sigue campante y sin bajar la guardia, algo atípico en el otro repertorio de delitos que ya dieron calabazas gracias a la estrategia presumida por el mismísimo Omar García Harfuch, el súper policía.
En plena homilía, el cardenal llamó a los protagonistas de la vida pública y privada de México a juntar fuerzas, a armar el equipo, porque solo así le harán frente a lo que él tildó de dominio no deseado del hampa. ¡Qué miedo, mis panas! «¡Ey, autoridades en todos los niveles, párenle bola! ¡Métanle mano para protegernos, no se hagan los locos!», gritó el cardenal entre rezos.
Y así, entre promesas divinas y súplicas terrenales, queda claro que el crimen organizado sigue rascándose la barriga mientras algunos personajes se desgañitan pidiendo ayuda. ¡Capítulo de sainete en esta telenovela llamada México, donde la inseguridad es la protagonista y las autoridades, los extras! ¿Habrá un héroe que salve el día? ¡Hagan sus apuestas!
