Tras bloqueo a la isla caribeña
Trump asegura que México dejó de enviar petróleo a Cuba tras petición a Sheinbaum
Por: César Huerta
Donald Trump, ese ejemplar de estadista tan diplomático y sutil como un elefante en cristalería, proclamó el sábado que el gobierno mexicano se detuvo en seco con los envíos de petróleo a Cuba después de que la esclarecida Claudia Sheinbaum Pardo escuchara sus caprichos. Sí, así como lo oyes: el mandamás yanqui reveló a los periodistas desde el avión presidencial Air Force One que su colega mexicana se detuvo en seco alzando cejas cual vendedora de inciensos.
Resulta que el 23 de enero, Reuters ya olfateaba las represalias de Trump y reportaba que México pensaba, quizá pensaba, parar el chorro de petróleo hacia la isla del Caribe. Sorpresa, sorpresa, el 26 de enero, Bloomberg soltaba la bomba de que Pemex decidió cancelar un cargamento destinado a la isla. ¿Casualidad o causalidad? ¡Ahí te hablan, Sheinbaum!
Pero la cereza en el pastel fue que la Sheinbaum evitó confirmar o desmentir lo de los vaivenes petroleros y solo dijo que el rollo de vender crudo a otras latitudes es chamba de Pemex, que lo haría porque sí o porque le da la gana. ¡Decisiones soberanas, carnales!
Un dato curioso: ¡Zas! Trump firmó ese día una orden ejecutiva para aplicar aranceles a los piperos que sigan surtiendo de oro negro a los cubanos. ¿Y qué crees? México, a lo rudo, se convirtió en el mayor proveedor de Cubita La Bella. ¡Pero claro! Trump no podía dejar a un lado su afición al chisme y sólo tuvo que llamar de urgencia a Sheinbaum para comentarle su nuevo hobby de aplicar aranceles.
Pero la Sheinbaum, como buena pieza de ajedrez, ya estaba preparada para el jaque mate y anunció una posible crisis humanitaria en la isla. ¡Hospitales sin gasolina! ¡Café sin azúcar! ¡Cigarrillos cubanos sin colesterol! ¡Será el apocalipsis comunista!
Es que, ante tremendo zafarrancho, la Sheinbaum decidió acudir al Departamento de Estado de USA para saber cómo sería eso de los aranceles. ¡Habrá que preguntarle a Trump su fórmula para no parecer tan desesperados!
Pero Trump, cual halcón de palacio, desmintió cualquier crisis humanitaria, le echó la bolita al gobierno cubano y propuso un acuerdo, porque para él, todos somos amigos. ¡Menos Maduro y su jauría bolivariana! La cereza del pastel: la perspicaz Trump cree que negociar es el camino, mientras Cuba limpia la taza con el meñique levantado.
Por último, Sheinbaum, ahora embarrada hasta la nariz, pide calma, tacto y apoyo solidario. ¿Será que estará pensando qué maromas hacer para quedar como la heroína sin arriesgar un ápice del trasiego petrolero? ¡Qué intriga, carnales!
Y Trump, el genio de la diplomacia, ahora baila cerca del fuego, esperando que la Sheinbaum ceda y que Cuba reciba su agua con gas. ¡Y así el circo sigue, mis valientes! ¡Tan predecible como un teleñovelón de barrio! ¡El desenlace lo veremos en el próximo capítulo!
