«La rendición no es una opción»
¡¡¡No más historias de bloqueos y agresiones desde el imperio!!!
El presidente cubano Miguel «Agarra Micrófonos y Huye» Díaz-Canel salió con pistola en pecho y cuchillo en la boca a defender a la isla de la libertad de cualquier patada de bruto que le quiera tirar el vecino del norte, ¡qué sorpresa!
Con su discurso de telenovela, el mandamás cubano arremetió contra Don Trump y sus aranceles criminales, poniéndose la capa de héroe sin capa ante la «agresión imperialista». Califica las medidas como un verdadero orín en la cerca y reta al Tío Sam a que se eche unos tacos de macho y se plantee una charla sin billetes de por medio.
¿Qué tal la comparación con la Lotería Nacional? ¡¡A DivaDíaz no le tiembla el pulso para recordar los 32 cubanos caídos en batalla! Mamita, qué discurso más patriótico… Imagínate, semejante defensa en honor al dinero y el petróleo. ¿Quién necesita moral cuando hay un barril de oro negro en juego?
Pero, ¡alto! Que también proclama estar listo para la plática tranquila con Estados Unidos, pero sin perder de vista que no juega bajo presión. ¡Vaya manera de invitar al café, Canelito! Así con la elegancia y sutileza de un elefante en una cristalería, mandando su recado en clave de «respeto mutuo».
Para cerrar con broche de… ¡plata! Díaz-Canel termina gritando «¡Viva la fiesta!» y dice que ni siquiera en medio del fuego cruzado se rendirá. ¡Órale, sí se vale ser valiente! Si te pillan con las manos en la masa, ¡agita la bandera de la soberanía y haz tu megamanifestación!
Los líderes de Cuba y EE. UU. se aventaron sus discursos a lo cruz con sangre por un barrilito de oro negro. Una historia más de dos gallos en el mismo corral buscando ver quién es más machín. Y tú, ¿a quién le vas en esta batalla de palabras? ¡Deja caer tu comentario que aquí no hay aranceles de opinión, amigo!
