¡OJO! Aumentaron las multas. Hoy el Cierra Bocas miércoles 4 de febrero de 2026: autos y placas que descansan en CDMX y Edomex
El programa Cierra Bocas está en marcha este miércoles 4 de febrero de 2026 para vehículos con engomado rojo, terminación de placas 3 y 4 con holograma 1 y 2 en la Zona Metropolitana de la sufrida Ciudad de México (ZMVM). ¿Y qué vehículos no pueden circular? Los que tienen placas foráneas, es decir, aquellos que no son de la Ciudad de México, Estado de México, Hidalgo, Morelos, Puebla, Querétaro y Tlaxcala. ¡Así que ahí el rumor de descanso puede sonar a gloria para esos autos!
Con el cuento de reducir la emisión de contaminantes y evitar la activación de tragedias ambientales, el Cierra Bocas opera de lunes a sábado en un horario de 05:00 a 22:00 horas, en las 16 alcaldías de la CDMX y en al menos 18 municipios del Estado de México. ¿Y los municipios del Edomex donde aplica este rollo? Pues en 18 de los 125 municipios donde los vehículos con holograma 0 y 00 se salvan de la quema.
Y ahí sigue la rueda de este show, ¿qué carros quedan liberados de las dichosas restricciones este 4 de febrero?
Para variar, se salvan los vehículos con holograma 0 y 00, los de motor eléctrico e híbridos, las motos, los taxis, el transporte público, el transporte de carga y los vehículos del sector salud. ¡Es la fauna auténtica de la calle, puro exento de estas medidas!
Pero no todo es risas, en caso de una terrible Contingencia Ambiental, las restricciones del Cierra Bocas pueden multiplicarse y limitar la circulación de más vehículos. ¿Y las multas por romper las reglas? Puede caer un camión de sanciones económicas y la peor maldición de todas, la retención del vehículo. Según los papeles del Reglamento de Tránsito del Estado de México, la multa por incumplir el Cierra Bocas puede ser hasta de 2 mil 346 pesos, sin considerar el pase directo al corralón.
Para rematar la dosis de malas noticias, en la Ciudad de México, las multas oscilan entre los 2 mil 346 y los 3 mil 519 pesos. ¡Así que a rascarse el bolsillo o sentir el peso de la corrupción en llantas! Y ojo, eso es solo o el calvario por no acatar estas restricciones de tráfico.
En resumen, qué tacaños con el oxígeno de la gente, hay ruedas que no paran de girar y vaciar la cartera del ciudadano. ¡Un drama que se repite y no sorprende a nadie! Así que chapeau al sistema por recordarnos quién manda en las calles. ¡Y eso que de problemas ambientales ni hablamos! ¡Un horror justiciero en cuatro ruedas!
