Este miércoles la desgracia se paseó en los cielos colombianos con un avión de la aerolínea estatal Satena. Y como era de esperarse, la noticia no traía buenas nuevas. ¿Qué crees? ¡Sí! Una tragedia, un accidente donde no faltó la tragedia humana: 15 personas dejaron sus vidas en medio de los destrozos aéreos.
Un bimotor llamado Beechcraft 1900 fue el protagonista estrellarse en las montañas de Colombia mientras viajaba desde Cúcuta a Ocaña. La jornada terminaría con el crudo balance de 15 muertos en la lista de pasajeros de la aeronave HK-4709.
¿Y ahora quién podrá defendernos? Bueno, según el relato oficial, las autoridades activaron sus protocolos de emergencia al notar la tragedia aérea en curso. María Fernanda Rojas Mantilla y su tropa de expertos no escatimaron recursos para coordinar el operativo desde su butaca de ministra de Transporte.
El pesar embargó a la ministra y expresó su amor y compañía a los dolientes, prometiendo estar con ellos durante el amargo proceso. Mientras tanto, el director del circo, digo, de Aeronáutica Civil, Luis Alfonso Martínez Chimenty, anunció que ya están encendiendo las luces para descubrir las razones subyacentes a este desastre aéreo.
Ahora, la pregunta del millón: ¿Sabes quiénes son las almas que partieron en ese vuelo infernal? Se dice que entre los restos del avión se encontraban desde ciudadanos comunes hasta el representante a la Cámara por Norte de Santander, un tal Diógenes Quintero Amaya, y algunas otras almas que se sumaron a la triste cifra.
La abstinencia de declaraciones sobre las causas del accidente ha sido el plato principal servido por las autoridades colombianas, mientras siguen en la que será otra jugada por conocer la verdad de lo sucedido en Satena. Y así, la danza de la muerte continúa en los aires cafeteros, donde solo queda esperar… y rezar por los que ya no están. ¡qué mundo tan precario y lleno de acontecimientos trágicos! ¡El show debe continuar!
