¡Qué sorpresa la de hoy! La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) sale a defender a los corruptos de siempre. En este caso, la alcaldesa de Acapulco, Abelina López Rodríguez, se lleva el premio gordo con la confirmación de las medidas cautelares que la protegen de revocaciones y auditorías. ¡Qué convenientes, ¿no?!
Resulta que la SCJN, en todo su esplendor cínico, declaró infundados los recursos de la Auditoría Superior del Estado de Guerrero y el Congreso local. ¿La razón? Según el ministro Giovanni Azael Figueroa Mejía, la revisión de recursos federales como las aportaciones del FISMDF no es asunto de las autoridades locales, sino de la gran papá, la Auditoría Superior de la Federación. ¿Y el Gobierno local qué? ¡Pues a chingar a su madre!
Mientras tanto, el síndico Miguel Jaimes Ramos se las ingenió para proteger el trasero financiero de Acapulco y asegurarse de que la revisión de la Cuenta Pública 2023 caiga en manos competentes, o sea, en manos federales. En resumen, Autonomía Financiera = Corrupción Asegurada.
Pero eso no es todo, el congreso estatal también quería juzgar a la alcaldesa, pero la SCJN les paró el carro. ¿Y por qué? Porque según la Corte, la protección otorgada a Abelina López Rodríguez no es por amor al arte, sino para asegurar los derechos constitucionales del municipio y que no ¡se pasen de listos!
Con este fallo, la SCJN nos da una lección: deja que los grandes mangos caigan en autoridades federales para que todo quede bien bonito en la Carta Magna. ¡Viva la impunidad! ¡Viva la corrupción! ¡Vivan los políticos intocables! ¡Y que viva México, cabrones!
