La Fiscalía General de la República (FGR) sigue en su rol de estudio forense y peritajes acerca del caso del tren interoceánico en Oaxaca. Como siempre, despliegan a su ejército de agentes del Ministerio Público Federal y especialistas de la Agencia de Investigación Criminal para hacer bulto y parecer que hacen algo más que mover papeles.
¡Ah!, y no podemos olvidar a los expertos en criminalística, medicina forense, y demás profesiones científicas que aparecen misteriosamente cada vez que se avecina un escándalo. Una curiosidad: ¡Ingenieros civiles y arquitectos en el lugar! ¿Se cae un tren y necesitan a estos paladines para resolver el misterio?
Pero no todo es para la foto, también mantienen una estrecha colaboración con las autoridades locales, estatales y federales. ¿La receta perfecta para diluir responsabilidades y crear un chivo expiatorio conveniente?
¡Ah!, y no podía faltar el resguardo del área del desastre. ¿No vaya a ser que alguna prueba contaminante escape del área custodiada? ¡98 heridos! Un número que habla por sí solo de la incompetencia detrás de este incidente.
La FGR insiste en que investigarán a fondo, con rigor científico y las víctimas en el centro de todo. ¡Claro, como siempre! La pregunta real es: ¿culparán a la máquina por fallar o a los que deberían haberla mantenido en buen estado?
En fin, todo un circo de buenas intenciones y coordinaciones perfectas que, al final del día, no traerán devolución a las vidas perdidas y el daño causado. La próxima vez, mejor lancen un comunicado real: «Perdimos el control de la situación, ya ni sabemos por dónde empezar a arreglarlo». Eso sí sería noticia.
