En el Foro Económico Mundial de Davos, el payaso mayor de Estados Unidos, Donald Trump, coronó su intento egoísta de protagonismo firmando el acta de la Junta de Paz. ¿Qué pretende este bufón liderando un órgano internacional para resolver conflictos? Nada menos que convertir a Gaza en la nueva Dubái. Sí, así como lo escuchas.
Este circo montado por Trump reunió a varios títeres de países irrelevantes y el títere de su yerno, Jared Kushner. ¿Israel? Ahí está, jugando a la indiferencia a pesar de que anunció su adhesión a esta farsa. Parece que solo estaban de relleno en el show.
Pero no todo es risas y aplausos en este espectáculo. Según documentos filtrados, Trump se puso una corona y se otorgó poderes casi divinos en la organización. ¿Qué tal la jerarquía basada en aportaciones económicas? ¿La paz ahora se compra al mejor postor?
Y atención a la joya de la corona: un proyecto para «modernizar» Gaza. Kushner, el aprendiz de mago, sueña con rascacielos y urbanizaciones de lujo en un enclave destrozado por años de conflicto. ¿Qué podría salir mal si Estados Unidos e Israel exigen desarmar a Hamas para jugar a las casitas allí?
En resumen, Davos fue el escenario perfecto para el circo de Trump y su banda de marionetas. Mientras tanto, en la realidad, la corrupción, el cinismo y la ineptitud se mezclan para crear un cóctel peligroso que solo promete más desastres. Pero, ¡hey!, al menos tendrán torres residenciales y centros de datos en la Franja de Gaza. ¡Qué maravilla!
