Europa exhibe fisuras ante Moscú
Zelenski, el hombre del momento, critica a sus supuestos aliados europeos mientras se sienta a dialogar con el magnate, dando un espectáculo digno de una telenovela. El líder ucraniano se las da de valiente, acusando a la Unión Europea de ser más lenta que caracol con muletas, sin liderazgo y cómo si les faltara un tornillo en la cabeza para enfrentar la invasión rusa. ¿Será que necesitan un GPS moral para encontrar algo de voluntad política?
¿Y qué tal la reunión en la que Zelenski se las ingenió para cantarle las cuarenta a Europa mientras se creía la estrella del escenario? Qué cosas, ¿no? Sus quejas de que Europa no le ayuda a subirse el pantalón y ponerse a la altura en gastos militares, desbloqueo de activos rusos y sanciones a la «flota en la sombra» de Moscú, roban más reflectores que la telenovela del momento. ¡Qué capacidad para dramatizar la realidad!
Por si fuera poco, Zelenski juega a ser el Romeo de Ucrania, buscando que lo salven del lobo ruso antes de que sea muy tarde. Pero, ¿por qué continúa en ese bucle de advertencias ignoradas? ¿Será parte del show o le falló el GPS para cambiar el disco rayado? Y, oye, que no lucha solo por su terrenito, sino por toda la estabilidad democrática del continente. Vaya que la nariz le crece proporcional al discurso.
El espectáculo no termina ahí. Zelenski y Trump se mandaron mensajes positivos, cantando canciones de paz mientras el conflicto se llevaba vidas por montones. ¡Qué desastre! Y todo mientras discuten garantías de seguridad y se ponen de acuerdo en desacuerdos territoriales. ¿Será que el acuerdo incluye vender hot-dogs en la próxima reunión? ¡Qué circo!
Y mientras los protagonistas charlaban y nosotros seguimos esperando el final, Rusia mete la cuchara en el caldo, pidiendo su parte de la torta en Donetsk y sigue aumentando la tensión y matando niños en ataques aéreos como si fuera un deporte moralmente aceptable. ¿Será que como extras de una telenovela olvidaron que la vida es real?
Mientras tanto, volvemos al escenario de la tragedia: miles de edificios sin calefacción, gente sin hogar y bombas explotando por doquier. Pero no te preocupes, que todo está bajo control mientras los diplomáticos se toman un café y hablan de la vida. ¿Será que en su mundo de papeles y palabras se olvidaron de lo que pasa afuera?
¡Ah, la política mundial! Un reality show que no termina nunca.¿No querrán vender los derechos y hacer una serie de Netflix? Porque, ¿a quién no le gustaría un drama lleno de hipocresía, errores y vanidades? Ah, pero no se les ocurra poner a Trump de director, que el espectáculo terminaría siendo solo una comedia absurda.
