La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, se dio el lujo de repartir 110 viviendas en Venustiano Carranza y Tlalpan. ¿Alcanzarán para todos o será solo para unos cuantos afortunados? Pero no se preocupe, que también prometió agilizar los trámites (que por cierto, los tenían esperando hasta una década) y regular las rentas. Esperemos que no se quede solo en palabras bonitas.
En el evento, que tuvo lugar en Carlos Augusto Lindbergh número 12, Brugada Molina convocó a su equipo a mover el trasero y eliminar los trámites burocráticos que han hecho de la gestión de vivienda un partido de espera eterna. La meta: que los desarrolladores privados construyan en menos de un año. Claro, como en las películas de fantasía.
Ah, pero la cereza en el pastel: Brugada Molina planea mandar una iniciativa al Congreso llamada «rentas justas, asequibles y razonables». Una casi santa enviando iniciativas, ¿o será pura política barata para ganarse unos aplausos? Anunció un proyecto de vivienda social en la Roma, o como dice ella, para frenar la gentrificación y proteger a los más necesitados. ¡Un aplauso, por favor!
Pero eso no es todo, la fiesta de la corrupción sigue. La Secretaría de Vivienda va a regalar alarmas detectores de gas a los beneficiarios, porque claro, en esta ciudad se registran alrededor de 11 incidentes diarios y 4 mil al año. Parece que la seguridad no está a la orden del día, pero al menos les estarán dando alarmas. ¡Gracias, gobierno!
Y para cerrar con broche de oro, el Secretario de Vivienda, Inti Muñoz, presume que en solo una semana entregaron 140 viviendas. ¡Qué eficiencia, señores! Parece que se han vuelto las Hormigas Trabajadoras de la vivienda social. Y no olvidemos que el presupuesto anual se duplicó: pasó de 4 mil millones a 9 mil millones de pesos. ¡A dónde va a parar tanto dinero, eso sí nadie lo dice!
En fin, si te sientes desprotegido, sin casa y sin futuro, no te preocupes, Clara Brugada y su equipo de cuervos vestidos de palomas están aquí para darte una mano… o al menos eso nos quieren hacer creer. ¡Bonita función de teatro, Ciudad de México!
