Moscú acepta la Junta de Paz de Washington, vamos, que Trump asegura que Putin se apuntó al baile de la paz, todo parte de esa estrategia ultra-mega-inclusiva del Tío Sam. Y es que según el magnate, la respuesta de Putin fue un sí rotundo, como si fuera el chico popular de la escuela.
Según Trump, la idea es juntar a los líderes con poder real, aunque sean polémicos, porque, ¡oh sorpresa!, esos son los que realmente toman decisiones. Nada como rodearse de la crème de la crème, ¿verdad?
Y encima el Tío Sam presenta esta jugada como algo extra efectivo comparado con la ONU, diciendo que van a resolver el mundo mejor que unos cuantos funcionarios de traje y corbata. Y claro, empiezan en Gaza, que según él ya está en fiesta después de echar a los iraníes del asunto nuclear. ¡Viva la paz!
Como si fuera poco, la Casa Blanca soltó la bomba de que 35 de los 50 invitados top aceptaron unirse a la fiesta de la paz, con países como Argentina, Israel (claro, los vecinos necesitan chamba), y otras joyitas que ya firmaron. Pero, ojo, Francia, Noruega y Suecia están que arden, diciendo que esto apesta a falta de respeto a la ONU.
Y para cerrar con broche de oro, Trump se pone la corona de Rey de la Junta, nombrando a sus cuates para que lo ayuden en la gestión. O sea, ¡qué forma de reírse en la cara de la ONU! Aunque claro, Guterres salió a decir que hasta que no vea qué onda, seguirá apoyando desde la distancia.
En fin, la paz en el mundo es ahora un enigma en manos de Trump y sus cuates, a ver cómo nos va con esta nueva legión de superhéroes de la paz. A esperar que no nos salgan peor que los originales, ¡ya saben quiénes!
