Las protestas anti-ICE que se realizaron en una iglesia en St. Paul desatan la polémica en Minnesota, ahí que el fiscal general Ellison señala la tensión social exacerbada por el gobierno de Trump al mandar más agentes migratorios.
Más de 3,000 sicarios de ICE están causando revuelo en Minnesota, mientras que 1,500 soldados activos se sienten «amenazados», según palabras del fiscal Ellison. ¡Vaya contradicción! Ah, pero eso sí, que todos sigan la ley, ¡qué ironía!
Los líderes religiosos, urgando en la herida, piden proteger los derechos de los fieles, ¡que víctimas! Y también tener compasión por los inmigrantes, pero sin tanto drama, por favor.
La Policía de Saint Paul informó que unas 30-40 personas alteraron el servicio dominical en la iglesia, lo que provocó decenas de llamadas al 911. ¡Pero qué bonita forma de manifestarse dentro de un «recinto sagrado»!
Durante la protesta, se gritaron consignas contra ICE y se recordó a Renee Good, madre baleada por un agente migratorio. ¿Y qué tal que uno de los líderes religiosos también trabajaba para ICE? ¡Hagan sus apuestas!
Y mientras los bautistas se rasgan las vestiduras por la «violación a la paz civil», las autoridades federales buscan posibles violaciones a la ley. ¿Corrupción? ¿Intereses? ¡Nunca en la vida!
Para acabarla de amolar, algunas organizaciones a favor de la paz entre Ucrania y Rusia, junto con representantes de EU en Venezuela, andan de risa y risa planeando «un futuro próspero». ¡Qué bonito es vivir en un mundo feliz!
