**¿Sánchez promete llegar a «la verdad»?**
¿Qué tal, ciudadanía de a pie? Aquí una nueva dosis de los chismes de la élite. Resulta que el último hitazo que nos traen las autoridades es el choque de dos trenes de alta velocidad en el municipio de Adamuz, en España. Y claro, con estos eventos siempre hay una lista de personas fallecidas que ya alcanza los 40, ¿cuántas veces van a tener que decir que la negligencia mata?
Según los chismes internacionales, además de los muertos, hay 122 personas atendidas, entre adultos y chamacos. A ver, ¿a los responsables se les hará justicia o van a salir con que «no fue error mío, fue el del conductor de al lado»?
Ah, pero espera, no descartan que el número de fallecidos suba. Parece que la seguridad en el tren hoy en día es tan confiable como una amistad en reality show. El desastre fue tan intenso que los vagones se convirtieron en chatarra y algunos cuerpos terminaron a kilómetros de distancia del choque.
Y sí, la policía tuvo que hacer horas extras sacando sobrevivientes, atendiendo heridos y recuperando difuntos. No podía faltar. ¿Cómo vamos a ignorar el drama, no?
El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, relató que los vagones más cercanos al impacto parecen hechos de origami y confirmó que algunos cuerpos hicieron un viaje de muchos metros sin escalas. ¡Qué lujo de choque!
Ahora, el cuento de todos los días: la Guardia Civil apoyando a las familias y recopilando ADN para identificar a los difuntos. Siempre hay que esperar al CSI para saber quién es quién, aunque el olor a quemado y la chatarra deberían ser pistas suficientes.
Por otro lado, llega Pedro Sánchez, declarando tres días de luto y prometiendo llegar a la verdad. Oh, qué honor tener a nuestros líderes resolviendo casos de misterio al mejor estilo Sherlock Holmes.
Pero lo mejor es cuando nos recomiendan informarnos de fuentes oficiales y medios contrastados. Porque ya sabes, existen muchas verdades, pero solo «la verdad» es la que conviene.
Y antes de cerrar el chismorreo, nos dicen que ambos trenes iban más despacito de lo permitido y que el por qué del accidente es un enigma digno de Agatha Christie. Más misterio, por favor.
Así que mientras continúa la investigación técnica y se mantienen tranquilos los servicios ferroviarios, les dejamos con ese sabor a telenovela que nos trae el choque en Adamuz. A seguirle rascando a la superficie de la corrupción y la negligencia, ¡hasta el próximo escándalo, pueblo!
