En 2025, el Congreso de la Unión se tomó la molestia de aprobar unas cuantas reformas y leyes, con el circo de la oposición y el oficialismo desgarrándose las vestiduras en acusaciones. ¡Vaya espectáculo! ¡Qué bochorno! Hubo dimes y diretes en debates maratónicos que pusieron en jaque a ambas cámaras.
Entre los dictámenes aprobados, destacó la creación de una Plataforma Nacional de Inteligencia para controlar datos y seguridad, una joyita de ley vinculada a la CURP digital, porque sí, ¡nunca es suficiente el control sobre la población! También nos bombardearon con reformas a leyes como la Aduanera y de Amparo, ajustes en empresas como CFE y Pemex, y asuntos de movilidad y agua. Todavía no las publican todas, ¡para variar!
Pero ¡atención!, en la Ley de Extorsión hubo que ponerse serios: los diputados se vieron obligados a aceptar reajustes del Senado que les cimbraron los pantalones, endureciendo penas de cárcel para policías, ministeriales, jueces y custodios que cierren los ojos ante la extorsión. ¡Qué lindura de sistema tenemos, verdad!
Con las nuevas medidas, nos endosaron penas de entre 15 y 25 años de prisión y la opción de hasta 42 años si, por algún milagro, no se portan bien. Nada de beneficios, ¡cero regalitos para los tramposos underground!
Otro circo digno de verse fue la reformita de la Ley de Amparo, donde se trató de acelerar trámites jurídicos y revisar lo que les diera la gana, aunque la oposición rasgó vestiduras y gritó a los cuatro vientos que todo era un complot para joder al pueblo.
El espectáculo no paró ahí: hubo reformas en la Ley Aduanera, magia agilizando trámites en garitas, un show aprobando una ley para la Guardia Nacional, y como broche, la Ley de Aguas que desató bloqueos en las carreteras del país. Ni el programa de Chabelo tiene tanto rating.
Para cerrar con broche de oro este ‘anuario de maravillas legislativas’, la Ley de los Impuestos Generales de Importación y de Exportación nos regaló un muro arancelario a mercancías de 11 países, con cariño especial a los chinos. ¡Qué amables son con los negocios externos!
Entonces, aquí estamos, con leyes de quita y pon, reformas de teatro, y una fauna política que más bien parece circo. ¡Viva México, señores!
