La líder opositora venezolana y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, se siente como pez en el agua con la transición de su país, después de que el Ejército de Estados Unidos hiciera su magia y sacara a Nicolás Maduro del poder. Parece que la «democracia» está a la vuelta de la esquina.
Después de chacharear en la Casa Blanca con Trump y darle su medalla, la Machadona dijo que la transición a la «democracia» va viento en popa, pero no va a soltar prenda sobre fechas porque, ¡vaya, qué irresponsabilidad la suya!
Organizaciones chismosas cuentan que ya soltaron a unos 100 presos políticos, pero todavía quedan más de 700 encarcelados. ¡Viva la justicia!
La Machadona, en su show de Washington, le puso el alto a la presidenta interina Delcy Rodríguez, diciendo que se come el cuento de que ella tiene trato con Trump, pero na’ que ver, la chavista solo está para obedecer las órdenes y representar a sus amigos rusos, chinos e iraníes. ¡Toma nota, Belinda!
Trump, por su parte, quedó enamoradito de la Machado, quién le regaló su Premio Nobel con un mensaje empalagoso. ¿Cuánto durará esa luna de miel?
Ah, pero el Instituto Nobel se tuvo que meter en la bronca para recordarle a todos que ese premio no se presta ni se vende, es como el amor verdadero, no se transfiere.
Y para rematar, el director de la CIA decidió echarse un clavado en Venezuela para tomarse unas copas con Delcy Rodríguez y hablar de negocios. ¡Qué bonita es la amistad!
En la Torre de Marfil, Gollum… perdón, Delcy Rodríguez, decidió hacer de las suyas y cambiaron de mesero en el Ministerio de Industrias y Producción Nacional. Saab se fue, Villegas llegó. ¿Cómo se dice «cambio de turno» en político de pacotilla?
En fin, ahí siguen las vicisitudes de la política, los regalitos de Trump y las transiciones «democráticas» en Venezuela. ¡Que siga el show!
