Por Dr. Gabriel Torres Durán
Doctor en Ciencias Políticas
A dos años de la elección para la gubernatura de Hidalgo, una encuesta levantada en enero de 2026 por Demoscopia Digital perfila un escenario con ventajas claras para Morena, aunque lejos de ser definitivo. El dato que atraviesa toda la medición no es únicamente quién va arriba, sino el tamaño del electorado que aún no define su voto y que podría inclinar la balanza conforme avance la contienda.
De acuerdo con el estudio, ante la pregunta “si hoy fueran las elecciones para elegir gobernador(a), ¿por cuál partido votaría?”, Morena concentra 40.6% de las preferencias, muy por encima del PRI (9.7%), Movimiento Ciudadano (7.3%), PAN (6.5%), PT (4.2%) y PRD (3.8%). Sin embargo, 23.1% de los entrevistados respondió que aún no decide, lo que convierte a la indecisión en el segundo “actor” más relevante del escenario electoral.
Ventaja clara, pero terreno abierto
En términos estrictamente partidistas, Morena conserva una ventaja amplia. No obstante, el tamaño del voto indeciso revela que el respaldo al partido en el gobierno no está completamente consolidado. Para los especialistas, este segmento suele ser el más sensible a coyunturas políticas, desempeño gubernamental, definición de candidaturas y narrativas de campaña.
En paralelo, la oposición aparece fragmentada. Ningún partido, por sí solo, se acerca al nivel de preferencia del oficialismo. Sin embargo, la suma de fuerzas opositoras comienza a dibujar un escenario distinto si se considera la posibilidad de acuerdos o coaliciones, aun cuando la encuesta no mide ese supuesto.
La sucesión dentro de Morena
La medición incluye un apartado clave: la preferencia por perfiles de Morena para la candidatura a la gubernatura. En ese rubro, la senadora Simey Olvera Bautista encabeza con 26.4%, seguida por Rebeca Aladro Echeverría (14.3%) y Vanesa Escalante (10.1%). Más abajo se ubican Esther Ramírez (8.7%), Susana Ángeles (7.6%), Tania Meza (4.8%) y Tatiana Ángeles (1.9%).
El dato no menor es que, incluso dentro de esta pregunta, 15.5% aún no decide y 6.2% no sabe o no contestó, lo que confirma que la definición de la candidatura será determinante para convertir la ventaja partidista en un proyecto competitivo.
La encuesta también evalúa nivel de conocimiento y opinión sobre estos perfiles. Simey Olvera destaca no sólo por encabezar las preferencias, sino por tener el mayor nivel de conocimiento (42.2%) y uno de los niveles más bajos de opinión negativa. En contraste, otros perfiles muestran combinaciones más complejas: bajo conocimiento con altos niveles de rechazo, un escenario que suele dificultar el crecimiento electoral.
El reto para el gobierno estatal
En este contexto, el principal desafío político no se limita a la competencia con la oposición. Para el gobernador Julio Menchaca, el escenario implica administrar una sucesión interna sin fracturas, en un momento en el que la ventaja de Morena convive con un amplio margen de incertidumbre ciudadana.
Una definición de candidatura que genere inconformidad interna podría traducirse en desmovilización, pérdida de estructuras territoriales o incluso votos de castigo, particularmente en un entorno donde casi una cuarta parte del electorado no ha tomado posición. En ese sentido, la gobernabilidad del presente y la narrativa de resultados adquieren un peso central en la ruta hacia 2028.
Una fotografía, no un desenlace
La encuesta fue aplicada cara a cara en vivienda, con una muestra de 1,100 entrevistas en todo el estado, margen de error de ±3% y nivel de confianza de 95%. Más que un pronóstico, se trata de una fotografía temprana del ánimo electoral.
El mensaje central es claro: Morena lidera, pero no tiene garantizado el resultado; la oposición está rezagada, pero no anulada; y el factor decisivo, por ahora, no es un partido ni un nombre propio, sino la indecisión. En ese terreno, la forma en que se procese la sucesión y se gestione el gobierno en los próximos dos años será clave para definir si la ventaja inicial se convierte o no en victoria electoral.
