Un tercio de la población en México no puede adquirir la canasta básica alimentaria con el ingreso laboral de su hogar. ¡Pobreza laboral al por mayor! Literal, según México ¿cómo vamos?, el 34.3% de la gente anda apretando el cinturón para no morir de hambre, ¡y eso que bajó un 0.8% respecto al año pasado! ¡Vaya, qué alivio!
La canasta alimentaria, según el INEGI, está en casi 4,760 pesos en octubre. Pero para la próxima te vas a encabronar más, porque una AC dice que el salario mínimo tendría que subir 16% en 2026 para comprar cuando menos dos canastas básicas. ¡Y así vivir dignamente, eh!
“No solo con subir el salario mínimo se arregla la bronca”. ¡Ah, qué cerebritos! Deberían ser asesores de gobierno, ¿no? Pero es que la cosa se pone peor: la canasta se encarece y en 2026 costará unas 4,850 pesitos, o sea, se necesitarán 9,700 al mes para vivir decentemente. ¡Y ojo, un salario diario de 323 pesotes!
Ideota, Acción Ciudadana frente a la Pobreza, sugiere que el salario mínimo debe subir 16%. Solo así podrás comprarte dos canastas básicas y evitar ser parte de la triste estadística oficial. Aunque el objetivo trazado hace rato no se cumple. ¡Claro que se van a rasgar las vestiduras por unos pesos más al día!
Ah, y no nos olvidemos de esos salarios mínimos diferentes: uno para la raza que vive en la frontera y otro para los del resto del país. ¡¿Qué onda con eso?! La iniciativa privada asegura que el de la frontera les pone el pie en la garganta y frena la creación de empleos. ¡Todo un drama el de los salarios mínimos, compañeros! ¡Y eso que no es telenovela!
Los ingresos per cápita andan en picada, eh. Y seamos sinceros, entre zonas urbanas y rurales, un 0.1% arriba, un 1.1% abajo. ¿Y tú, cuándo vas a caer en la cuenta de que esto no puede seguir así, México querido?
La pobreza laboral es una tragedia, un chorreo de desigualdad donde cada día más gente se ahoga. Ahí siguen las cifras, los discursos y las promesas. ¡No hay derecho a tanto cinismo!
