El accidente entre un autobús de la línea ADO y un tráiler cargado con cemento en Oaxaca dejó a tres personas muertas y 10 lesionadas. ¿Qué casualidad, no? Sí, el suceso ocurrió en Los Cuatitos, después del túnel, cuando ambos vehículos se hicieron papilla cayendo al barranco. El tráiler killer pertenece a Autotransportes Avendaño Morales SA de CV.
Y claro, ¿cómo olvidar que el tráiler, con su carguita pesada, al parecer perdió el control por esquivar rocas y tierra? ¡Qué triste, a quién se le ocurre! Y ahí mismo, se fue de lleno contra el autobús lleno de almas que iban a la costa oaxaqueña. Toxicidad en la carretera, tragedia en el aire.
Ah, pero no te olvides que la carretera quedó más bloqueada que un estómago con comida chatarra en ambos sentidos. ¡Aplausos para el caos vial! Con el cierre extendido hasta después del túnel, el party del tránsito se puso bueno.
¿Y los daños humanos? Pues resulta que 10 personas se llevaron su buena dosis de lesiones. ¡Una ganga para los hospitales de Puerto Escondido! El Gobierno de Oaxaca, como todo buen héroe, informó que la policía y demás cuerpos de emergencia estaban actuando como si hubieran ganado el jackpot.
Y para cerrar con broche de oro, el Secretario de Gobierno de Oaxaca, Jesús Romero López, en la conferencia semanal del gobernador, lanzó la perla de que fue un choque entre unidades. ¡Sorpresón! Todavía no saben ni quiénes eran dos de los caídos. ¡Vaya eficiencia! En fin, vivimos en el coctel explosivo de la imprudencia, la falta de control y la incompetencia. Tan real como la noticia de la elección del Rey de los Mares.
