**¿La corruptela sigue en el aire? – La administración Tlalpan no ve corrupción en contratos**
La réplica de la alcaldía de Tlalpan a las recientes notas que señalaron maniobras turbias en la contratación de obra pública es más falsa que billete de a 15 en el metro. La respuesta oficial afirma que no encontraron ni un ápice de irregularidad en los contratos. ¡Vaya sorpresa! ¿Quién se lo iba a imaginar? Según estos lumbreras de la transparencia, todo está tan limpio como el suelo del metro en hora pico.
Lo gracioso del asunto es que toman el micrófono para decir que los dineros millonarios no se entregaron únicamente a «tres grupos empresariales». ¡Vaya, qué detalle! En realidad, hubo una manada de empresas metidas en el asunto, como en una competencia de platos rotos. Claro, eso demuestra lo transparentes y democráticos que son en sus procedimientos. ¡Cómos se desviven por la pluralidad de la corrupción!
Las empresas están registradas en el padrón de proveedores del gobierno, pero eso no es garantía de honestidad. La ley exige ciertos papeleos y registros, pero cuando ya estás en el ajo, nadie dice nada. No detectaron conflictos de interés ni vínculos, según ellos, las empresas son como almas en pena, sin ninguna conexión. ¡Qué poca memoria para recordar quién firmó qué contrato, ¿no?!
Por si fuera poco, mencionaron que no hay conflictos con otras entidades federativas, como si con eso expiaran sus culpas. ¿Quién necesita resoluciones de autoridad para saber lo que se cuece en los contratos debajo de la mesa? ¡Seguro piensan que somos tan fáciles de engañar como a un perro con un hueso de plástico!
Dijeron que todo fue legal y transparente, pero vaya que suena a cuento chino. ¿Quién se cree esa historieta de que no hubo nada raro en esos contratos millonarios? Hay que ser muy inocente o muy cínico para tragarse ese cuento.
Y para rematar, Morena sale en defensa de la alcaldesa, como si la honestidad se contagiara por simpatía política. Defienden lo indefendible y se hacen de la vista gorda ante las evidencias. ¡Vaya tropa de moralidad cuestionable! ¡Qué país, señores, qué país!
