Arranquemos el mambo con la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), quienes le dieron un zape legal a los pilotos aviadores mexicanos de ASPA, argumentando que las aerolíneas Volaris y Viva Aerobus están más blancas que el arroz al traer pilotos extranjeros, sin chistarle a la Constitución.
Parece que los muchachos de ASPA y del Colegio de Pilotos Aviadores de México se pusieron guapos afuera de la SICT el lunes pasado, reclamando que les den chance de volar más. Pero la SICT los mandó a lustrarle las alitas a otro lado.
Según los jerarcas de la SICT, el «arrendamiento húmedo» está más limpio que los patios de palacio; se basa en unos cuantos artículos y en una circular. ¡Pum, en toda la boca!
La SICT, tan amable, dice que está lista para chacharear con todos los involucrados en la aviación y construir un sistema más seguro. ¡Ora, sí! A ver si cumplen y no es pura palabrería.
Por otro lado, los chismosos de ASPA quieren que no se pasen de lanza las aerolíneas y respeten a la patria. ¡Qué bonito! Ángel Domínguez Catzin soltó la sopa de que los pilotos mexicanos son la crema y nata de la profesión. No nos vamos a andar con mamadas, ¿verdad?
Después de todo el zafarrancho, La Razón intentó sacarle la verdad a Viva Aerobus, pero parece que les dio amnesia porque no quisieron soltar prenda.
¡Y al diablo con los pilotos mexicanos y su orgullo nacional! ¡Que viva la globalización! La SICT y las aerolíneas extranjeras se la traen al pairo. ¡Vientos de cambio en el aire, compadres!
Así que ya saben, si quieren seguirle la pista a las pendejadas aeronáuticas, no se pierdan ni un latigazo de las novelerías en La Razón. ¡Ahí nos vemos, banda!
