Julio Menchaca, gobernador de Hidalgo, se marcó un tour por San Bartolo Tutotepec y Tenango de Doria para echarle un ojito a la atención integral para las familias afectadas por las lluvias, ¡qué buen samaritano! Y claro, aprovechó para contarles sobre los esfuerzos titánicos de ocho mil servidores públicos estatales. Wow, ¿ocho mil? ¿Y cuántos de esos son inflados? Quién sabe.
Aprovechó la atención para soltar un discurso cursi de unidad y amor a la tierra, como si nos quisiera cantar una serenata en vez de dar soluciones reales a la gente necesitada. Y sí, no falta al clásico rezo a la divina trinidad de los niveles de gobierno, que según él, ha permitido hacer maravillas en apertura de caminos y entrega de apoyos. Claro, ahora viene la fase tres: la reconstrucción de escuelas, clínicas y viviendas… palabrita de Julio.
Por otro lado, el buen Pablo Octavio Olvera Sánchez se da baños de pureza de cómo desde el minuto cero andan trabajando en equipo para arreglar la red carretera, con maquinaria de la buena, preparando el terreno para las futuras obras faraónicas de reconstrucción. ¿O alguno de esos contratos va pa’ su primo?
Mientras tanto, Alejandro Sánchez García, secretario de Infraestructura Pública y Desarrollo Urbano Sostenible, nos regaló la perlita de que casi un tercio de los derrumbes en Hidalgo ocurrieron en San Bartolo y Tenango. ¡Pero no se preocupen! Él, de la mano del gobernador Julito, prometen trabajar incansablemente hasta destapar cada camino dañado. ¿Y a quién le tocará ver la inauguración de tanto carril despertado?
Napoleón González Pérez, secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, se puso a contar cuentos de abrir ventanaillas para apoyos por pérdidas, mientras que Lyzbeth Robles Gutiérrez, secretaria de Movilidad y Transporte, nos juró que seguirá reforzando la entrega de víveres e insumos. ¡Caramba, tanta bondad da miedo!
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JVR, que nos tocó vivir en un mundo donde la ironía y la hipocresía caminan de la mano. Ah, y que conste, este circo es en Hidalgo.
