¡La cosa se pone digna de una telenovela! La morenista Gabriela Osorio Hernández, al mando de Tlalpan, se aventó la jugada de entregar 149 millones 516 mil pesos a tres grupitos empresariales por licitaciones y adjudicaciones directas que son más falsas que un billete de tres pesos.
¡Pero espera, hay más! Estos mismos vividores ya se habían agarrado su tajada en otra alcaldía con competencias amañadas por hasta 21 millones de pesos. ¡Unos verdaderos poetas de la corrupción!
Además, se aventaron una competencia digna de un circo con empresas chimuelas que compartían socios y representantes legales. Y la alegre fiesta de las asignaciones directas no podía faltar, sumando mohais por 56 millones 55 mil pesos. ¡Chachareo puro!
¡Pero qué creativos son estos empresarios! ¡Concursar entre ellos mismos para llevarse el pomo! ¡Qué maestría para el engaño y la ambición desmedida!
La cereza del pastel fue cuando las autoridades les armaron su propio show de supervisión por la módica suma de casi un millón de pesos. ¡Qué ganga!
Y lo mejor, esta red de pillos también anda en el negocio de las empresas fachada que remodelan escuelas a medias. ¡Para llorar, amigos!
Para rematar, cuando La Razón quiso hacer preguntas, la alcaldía de Osorio Hernández hizo la gran desaparición de la respuesta. Es que estos maestros de la simulación no pierden la chispa ni un segundo. ¡Vaya, vaya!
Así que ya sabes, la próxima vez que te encuentres con un concurso de empresas enredadas en relaciones incómodas, piensa dos veces antes de creerte su cuento chino. ¡Qué vivan los empresarios creativos y sinvergüenzas!
