La Presidenta Claudia Sheinbaum y la gobernadora Delfina Gómez Álvarez se dieron un paseíto en el Tren Suburbano AIFA-Lechería que, según dicen, conectarán a más de 82 mil usuarios diarios. Qué casualidad, ¿no? Todo justo antes de Semana Santa, para que la gente se sienta bien y feliz subiendo al trenecito nuevo. No vaya a ser que se les escape el voto en las próximas elecciones.
Acompañadas de su séquito de servidores públicos y medios de comunicación, las dos damiselas se fueron a supervisar la obra. ¡Qué detallazo! Seguro pagaron su boleto como toda la gente corriente. O bueno, quizás no.
La Gobernadora Delfina Gómez aprovechó para decir algo muy inspirador y poético sobre cómo este tren interurbano va a cambiar la vida de los pobladores de la zona. Claro, porque no hay nada mejor que un tren nuevo para olvidar la falta de servicios básicos, educación y seguridad, ¿verdad?
La Presidenta Sheinbaum, por su lado, también soltó su perla de sabiduría, hablando de mayor desarrollo y bienestar para la zona. Seguro eso les resuelve los problemas de desigualdad y pobreza de un plumazo. ¡Qué capacidad para solucionar todo con un trenecito!
Y así, entre estaciones intermedias y promesas color de rosa, nos intentan vender la idea de que este tren será la maravilla que cambiará la vida de la gente. ¡Aleluya! No vaya a ser que la gente se dé cuenta de que los verdaderos problemas siguen allí, sin resolver.
Por último, no podía faltar la presencia de los funcionarios públicos, las luces y el glamour de la prensa. Todos juntos, como en una telenovela, mostrando lo grandioso que será el Tren Suburbano AIFA-Lechería. Ahora todos a subir al tren de la felicidad mientras los verdaderos problemas pasan desapercibidos. ¡Vamos México, sí se puede!
