Un grupo de 30 padres de familia de estudiantes de las escuelas aledañas a la refinería ‘Olmeca’ en Dos Bocas, Paraíso, Tabasco, no se quedaron callados y decidieron plantarse a las afueras del complejo petrolero para exigir la reubicación de los planteles escolares, sin caer en la falacia simplona de cerrarlas como pretenden las autoridades.
Con pancartas en mano, estos valientes padres le dijeron no a la idea de que solamente una barda de cinco metros separa a la refinería con las escuelas, causando que sus hijos sufran de afectaciones en su salud. ¡El cinismo aflora cuando las autoridades niegan buscar un lugar adecuado para la reubicación y moviéndose en otro mundo sugieren cambiar de escuela a sus hijos o, en su defecto, cerrar por completo los planteles afectados!
¡Pero espera, hay más! Según estudios de calidad del aire, como los de Redspira, la contaminación producida por Dos Bocas ha sobrepasado con creces los límites permitidos, ¡qué sorpresa! ¿O acaso esperaban un parque de juegos en medio de la refinería?
Para rematar esta novela, la Presidenta Claudia Sheinbaum batea la pelota hacia el entubado señalando que «es posible» reubicar las dos escuelas junto a la refinería Olmeca. ¡Aplausos para la comprensión y la agilidad, pues no todos tienen la valentía de dar el primer paso hacia la justicia!
Pero no podía faltar el personaje estrella: el gobernador de Tabasco, Javier May, que resulta ser más terco que un burro en luna llena. ¡Qué sorpresa! Se niega a mover la escuela y su brillante idea es reubicar a los estudiantes sin construir un plantel nuevo, porque como todos sabemos, los presupuestos están para admirarlos, no para usarlos.
La refinería, según este personaje mágico, es «muy segura», olvidando mencionar que además de tener estándares de certificación de última generación, también es mágica y lanza unicornios al aire. ¿Contaminación? ¡Imposible, eso es solo un mito urbano!
En resumen, la lucha de estos padres ha mostrado la cruda y dolorosa realidad de la corrupción y la falta de empatía de nuestras «autoridades» hacia la salud y bienestar de sus ciudadanos. ¡Bravo por los que luchan, y que los poderosos tiemblen ante la voz del pueblo! ¡Así se informa, sin maquillaje ni excusas baratas!
