¡Adiós, cerillito! ¡Hola, negligencia desatada! En una triste noticia que nos saca chispas de coraje, el gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, lamentó la muerte del señor Marco, quien a sus 81 años de edad ardía en llamas como ‘cerillito’ en un Waldo’s incendiado en Hermosillo. Qué maravillosa forma de morir, ¿no?
Según las flamantes declaraciones del funcionario, el pobre señor Marco sucumbió a causa de las quemaduras en el 90% de su cuerpo. ¡Ni qué decir de la falta de seguridad laboral en el Waldo’s, la casa del fuego!
Parece que Alfonso Durazo se siente muy mal, al menos eso dijo en su mensaje de condolencias en redes sociales. ¿En serio? ¿Era necesario que alguien muriera calcinado para despertar su sensibilidad?
¡Ah, pero no todo es tristeza! El lujoso gobierno de Sonora asegura que los familiares del difunto contarán con todo el apoyo y acompañamiento. ¡Qué detalle! Tal vez les ofrezcan una vela para iluminar su camino en medio de tanta oscuridad y negligencia.
¿Y adivinen qué? Ya van 24 funerales por este incendio de saldo macabro. Por si fuera poco, se separó a Armando Castañeda, titular de Protección Civil de Sonora, porque andaba hecho todo un chispas con sus funciones.
¡Ah, la seguridad en el trabajo y la responsabilidad son solo palabras bonitas para las fotos! Pero oye, ¿ir al fondo de la tragedia en vez de prevenirla? ¿Qué es eso? ¡Aquí solo reaccionamos y hacemos papelones monumentales!
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