Con 857 votos, Rafael Munguía Almeida se corona como el nuevo capataz del sindicato de los sobrecargos en México. Además, asegura que se las va a dar de moderno, transparente y cercano a la plebe, ¿será que no sabía que eso se supone que debería ser lo básico? Según él, promete mandar con honestidad, eficiencia y mucha humanidad, ¡no vaya a ser que se le olvide la última!
Entre sus propuestas de campaña, destacó solemnemente que va a «actualizar» la gestión sindical haciéndola más clara, ordenada y accesible, porque obviamente antes estaba bien desordenada, ¿verdad? ¿O es que antes los sindicatos eran una maravilla de organización y eficacia? Lo dudo. También promete un comité anticorrupción, como si no supiéramos que en estos círculos la corrupción es lo más común que se puede encontrar.
Pero lo mejor de todo es que quiere formar nuevos líderes sindicales, ¡qué generoso! Ahora sí que vamos a tener una cantera de líderes éticos y visionarios, ¿o será más de lo mismo con diferente envoltorio? Y no podía faltar el clásico discurso de transparencia y rendición de cuentas, porque ya saben cómo es eso de cazar al ratón cuando el gato no está.
En su discurso después de ganar, Munguía llamó a la unidad y la reconciliación del gremio, como si el sindicato fuera un retiro espiritual. «Trabajaremos con inclusión y compromiso, porque la transparencia, la cercanía y la honestidad serán el sello de nuestra gestión», sostuvo. Qué bonito hablar, ¿no?
En fin, los sobrecargos de México lo tienen claro: escoger al que mejor promete y rezar para que esta vez sea cierto. ¡Suerte con eso!
