Maru Campos, gobernadora constitucional de Chihuahua, acuerda con Mesa de Seguridad mantener estrategias para continuar con la disminución de homicidios
En un acto que destila tanta seguridad como los bolsillos de un político «servidor público» recién aumentados, la señora Maru Campos, gobernadora de Chihuahua, se reunió con las autoridades de los distintos niveles para seguir con el teatro de las estrategias que, según ellos, han logrado disminuir los homicidios en la entidad.
Sí, así como lo lees, mientras por un lado dan cifras adornadas como esas mentiras que te dicen los políticos en campaña, por el otro se frotan las manos por los acuerdos que mantienen al borde de lo absurdo. ¿Quién se cree esta historia de hadas?
Esos presentes que ni son regalos de fin de año, dicen que analizaron las cifras de este delito que, o coincidencia, ahora ha bajado. Claro, como en los cuentos de hadas, ¿no?
Además de sacarse fotos políticas y revisar los «avances» y «acciones prioritarias» (como si fueran expertos en algo realmente, más allá de robar), se obligaron a apuntar todo en papelitos, a establecer estrategias que suenan más a chistes que a acciones reales, y a fortalecer el show de las instituciones «colaborando» como si fueran amigos de la infancia.
¿Y quiénes asistieron a esta función? El «secretario general de Gobierno», Santiago De la Peña; los comandantes militares Felipe González y David López; el fiscal general del Estado, César Jáuregui; el secretario de Seguridad Pública Estatal, Gilberto Loya, y hasta un delegado de la Fiscalía General de la República Ramón Badillo. Ay, qué elenco tan prestigioso.
Pero espera, que la función no acaba ahí. También estuvo presente el coordinador estatal de la Guardia Nacional, Alejandro Rivas; la delegada de Programas del Bienestar en Chihuahua, Mayra Chávez; la representante del Instituto Nacional de Migración, Zaira Carrasco, y, para no perder la costumbre del distanciamiento social, virtualmente se sumó el representante de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Fernando Ávila. ¡Qué modernos y qué efectistas!
Y como broche de oro, armaron una oda en Twitter con los hashtags de siempre, para que parezca que realmente están haciendo algo más allá de inflar el aire con declaraciones vacías.
Así que ya sabes, mientras tú trabajas como burro para pagar tus impuestos y obedecer las leyes, ellos siguen jugando al teatro del poder, dándose golpecitos en la espalda mientras las verdaderas preocupaciones de la gente siguen esperando en la fila de olvidados. ¡Ah, qué efectividad, qué compromiso, qué tomadura de pelo!
