La gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, como buena politiquera agradeció públicamente a su comadre Claudia Sheinbaum por el «apoyo» que le ha brindado al estado. ¿Apoyo en serio? Sí, claro, ese apoyo que se traduce en obras que sólo se ven en discursos y en promesas incumplidas.
En plena conferencia en Tijuana, la cacique local se atrevió a mencionar una «coordinación» entre la Federación y el Estado que pareciera más un acto circense que una realidad palpable para los ciudadanos. Ah, y no podía faltar el agradecimiento por el Viaducto Elevado que inician… ¡por milésima ocasión! ¿Y la planta desaladora? Ah, sí, para garantizar el abasto de agua… ¿Agua potable, en Baja California? ¡Qué chiste!
Hablando de «logros», mencionó el fortalecimiento en materia de salud y el proyecto de paneles solares, que son tan reales como las promesas de campaña. Y para rematar el teatro, presumió una reducción en homicidios dolosos. Claro, cuando el crimen organizado decide descansar un poco.
Pero ojo, aún «tenemos mucho que hacer», como combatir la extorsión, ese arte criminal que suena a música para los oídos del «negocio» local. Y, por supuesto, destacó los decomisos, porque si algo funciona en Baja California es el «combate» a las drogas. Sí, claro, como si eso fuera combatir la corrupción de raíz.
En fin, todo su discurso huele más a podredumbre que a rosas. Menos mal que nos queda el humor involuntario de estos eventos. Lo único que se puede agradecer en este circo de cinismo es que nuestra comadre Marina nos divierte con sus payasadas políticas. ¡Bravo!⟩
