El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) soltó la bomba y reveló que en 2024 el sector vivienda en México tuvo un modesto crecimiento del 3.1%, ¡aplausos! Eso sí, este sector que incluye la edificación de viviendas, servicios inmobiliarios y hasta financieros, representó una picaresca participación del 5.4% en el PIB nacional. ¡Vaya, qué honor!
Pero ojo al dato, que no todo es color de rosa en este jardín de la corrupción, porque los tipos de producción andaban como sigue: la producción para el mercado se llevó la tajada grande con un 39.7%, la producción no de mercado caminaba medio perdida con un 0.9%, y los vivales que producen para uso propio se aventaron un 59.4% ¡Cómo no!
Ahora, para los amantes de los numeritos y las estadísticas insípidas, les cuento que en 2024 se crearon más de 2 millones de puestos de trabajo en este circo de la construcción, ¡toma eso! Con un 10.6% en los servicios inmobiliarios, 84.8% en la construcción y el resto para los listillos inspectores.
Para acabarla de amolar, el alquiler imputado, ese que ni te imaginas, alcanzó la jugosa cantidad de un billón de pesos. ¡Qué barbaridad! Y todo esto mientras la economía mexicana se derrite como helado en julio, pero tranqui, que la vivienda va viento en popa. ¡Viva México y su derroche de recursos! ¡Qué bonito!
