Miles de mujeres se lanzaron a las calles con toda la actitud este 8 de marzo, en pleno Día Internacional de la Mujer, para caminar desde el Paseo de la Reforma hasta el Zócalo de la Ciudad de México. En su recorrido, estas valientes exigieron justicia por una gama completa de atrocidades, desde violencia vicaria hasta feminicidios y desapariciones, claro, porque no podía faltar nada en la tragedia nacional.
En medio de la movida, algunas mujeres decidieron abrirse con La Razón y soltar lo que llevan dentro. Por ejemplo, está la historia bien trágica de Katia Vázquez Peralta, a la que le secuestraron a sus hijos hace cinco años en Pachuca, Hidalgo, y desde entonces no los puede ver. ¿La cereza del pastel? ¡Intentaron meterla a la cárcel! Pero ¡oh sorpresa!, su mayor deseo es volver a ver a los crios. ¿Poco drama, no?
Pero la fiesta no para ahí. Angélica Luna, sin quedarse atrás, acusa a su ex de habérsela raptado el hijo, y aunque tiene una carpeta en la Fiscalía, dice que no le paran bola. ¡Qué novedad! Y Fátima Carreola, debut y despedida, alza la voz por primera vez en esta marcha 8M para exigir pistas sobre su prima Brenda desaparecida en el Estado de México desde el 18 de febrero. ¿Dónde meten tanto desastre?
Y por si faltaba más, la marcha también sumó a un montón de gente que apoya las luchas de las mujeres. Por ejemplo, llegó Gustavo, el papá rastreador, para pedir pistas sobre su hijo en Escobedo, Nuevo León. Y, Cecilia, con su hija de 10, dándole la educación adecuada para que aprenda sobre respeto hacia las mujeres. ¡Un desastre conmovedor!
Y como guinda del pastel, Mariana de la Cruz, de Casa Frida, cuenta sobre su apoyo en la comunidad LGBTTTIQ+ víctima de violencia. Mayra Hernández, con su ONG contra trata de personas, mete su granito de arena, y Alejandra, líder de la comunidad sorda, exige accesibilidad y oportunidades iguales. ¡Qué emoción!
Al final, entre gritos, carteles y hasta una pieza de danza llamada «Qué suerte tiene María», las mujeres recordaron que la marcha del 8M también es momento de compartir, denunciar y mantener vivas las demandas de derechos para todas. ¡Qué bello caos, México! ¡No cambies nunca!
