A menos de un año para el Mundial de 2026, fundaciones y autoridades pretenden darle un giro a las canchas de futbol rápido en la CDMX, donde las pelotas se sienten más seguras gracias a que muchos campos están hechos un desastre. Según algunos jugadores, esto fomenta el deporte, la unión social y hasta la lucha contra la delincuencia.
El Gobierno chilango, en complicidad con las fundaciones MetLife y Placemaking México, se aventaron la tarea de remozar 18 de 100 campos en el camino hacia la justa mundialista. ¿Quién lo diría? ¡La elección de árbitros no gandallas y sin playeras piratas está en marcha!
La directora ejecutiva de la Fundación MetLife México, Nalleli García, alega que darle un averín a estos espacios deportivos no solo dignifica el juego, sino que también incentiva la participación comunitaria y garantiza que no se les caigan los pedazos encima mientras juegan.
La cereza en el pastel fue cuando la Fundación Placemaking se agenció un certificado de «Hecho en México» del Gobierno con 11 programas y 76 chambas por estar tan alivianada. Igual se espera que para mediados de diciembre todo esté arreglado y les echen la bolita a las cuatro canchas del año pasado. Interesante, ¿de verdad o solo puro cuento para vender más humo?
En 2015, según la Conade, había como 304 campos de futbol rápido en la capital, con la mayoría en Iztapalapa y Álvaro Obregón. Ahí nomás, ¿no? ¿Qué pesado, no?
Luciana Renner, directora de la Fundación Placemaking México, insiste en que la rehabilitación de los campos significa arreglar las grietas y darle una manito de gato con pintura de ultima generación.
En resumen, la alcaldía promueve el deporte, pero solo en canchas de cemento, mientras que las de pasto sintético, esas ni las miran. La cosa es tener a la nación unida por el balompié, pero solo si está bonito. ¡No vaya a ser que te descalabres en un hoyo de la cancha mugrosa del barrio, ahí sí ya valiste!
Para hacer más hueco en el terreno, las fundaciones MetLife México y Placemaking México coinciden en que arreglar las canchas también previene la delincuencia. ¡Simón, claro! Porque si ves un terreno feo, pues ni para ti ni para nadie, ¿verdad?
En resumen, la bola se juega en la capital, donde el chiste es que nadie se lastime mientras rueda, la sed mundialista inunda los rincones del barrio y los mexicanos son tan futboleros que hasta el ratero de la esquina tiene su playera truqueada. ¡Nuevo México, nuevo futbol, nueva percepción de seguridad! 🎉😎
