**Clara Brugada Reinaugura Línea 1 del Metro CDMX; Después de chingos de lana y mucho show, la entrega a 50 años**
La Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, encabezó la reinauguración completa de la Línea 1 del Metro de la Ciudad de México, pomposamente la denominó como la intervención metropolitana top del país.
En un acto lleno de patadas de ahogado y autosuficiencia, destacó esta obra como un avance super mega importante para la movilidad regional, con un pensamiento ultra futurista dirigiéndose a más de medio siglo.
Ahora que ¡sorpresa!… ¡reabren tres pinches estaciones!, sí, de Pantitlán hasta Observatorio y la distracción que son Juanacatlán, Tacubaya y el nuevo Complejon Observatorio; ahora la Línea 1 está jalando al cien para dar el servicio.
Qué bonito, ¿no?… Todo este circo de la modernización de la Línea 1 comenzó hace siglos, el 11 de julio del lejano 2022, y se fue haciendo por partes para disimular tanto desmadre.
Le han metido mano a cada tramo cual albañil en hora buena: inauguraron aquí, arrancaron allá, es la gran cosa. Se proyecta que con las 20 estaciones laborando como jefes, van a moscar a 850 mil usuarios diarios.
Clara Brugada, tirándose la perla, mencionó a la entonces Jefa de Gobierno y ahora Presidenta, Claudia Sheinbaum, como la mamá de la modernización a otro nivel. O sea, no fue un mero mantenimiento, sino transformación total del chuzo de la Línea 1.
Y aquí viene la cereza del pastel: con una inversión grandiosa de 37 mil millones, la modernización tocó todos los rincones de la Línea 1, conectando las otras líneas en la ciudad y todo el desmadre que uno espera de una obra faraónica.
Renovaron vías, cambiaron el chile 240 kilómetros. Cárcamos y drenajes a granel, dale que dale; las estaciones tan chulas, que parecen otra onda. Y claro, no podía faltar el troleo: el Metro sigue costando 5 varos, ¡el programa social más importante¡, dicen ellos.
Con el anuncio de siempre: todo rápido, todo chido, es la más rápida del mundo. Lanzaron trenes nuevos y cachivaches con lo último en tecnología; hasta el tornillo quedó croma con la renovación.
En fin, un cuento de nunca acabar, de reclamo de chavo-ruco, con muy buenos días y con muy buenas tardes, solo resta ver si todo este despliegue se logra sostener al filo de la realidad diaria tumultuosa de los capitalinos.
