En la CDMX se avecina un cambio demográfico que pondrá de cabeza la pirámide de población: en 2050, la gente promedio tendrá 49 años, superando a los chamacos. La geógrafa Karla Rojas no se hace tonta y avisa que salud, chamba, y demás van a flaquear. Pero, ¿la capital está lista para tantos viejitos?
1.1 millones de abuelitos rondan por la CDMX, ¿seguros de que no los van a botar de los jales porque ya están chochos? Ahí les encargo a los millennial rucos, ¿eh?
Se reducen los chamitos, se alzan los canes de edad avanzada. Unas viejitas se enfrentan a la jubilación con problemas de varo y coyunturas físicas comprometidas. ¿Lista la capital para echarles la mano?
Y los jovenzuelos, bugas ellos, ¿estarán dispuestos a poner lana en un fondo pa’ los vejestorios? A ver si no nomás agarran lana los coyotes y los chotas.
¿Pero qué tal el poder? Allá por Tlalpan mandan los de la tercera edad, ¿o sea que se avecina un nuevo sindicato de abuelitos? ¿Benito Juárez y Coyoacán estarán más surtiditos que Iztapalapa? Bola de desigualdades que reflejan el caos capitalino.
Ojo, que ahí vienen las enfermedades crónicas a dar baje, ¿y quién atenderá a los jefes de la tercera edad? La movilidad se va al traste, parece que no los espera la gallina de Jalisco, ¿eh? Habrá que pensarle más de cerca si la CDMX quiere sobrevivir a tanto balazo demográfico.
Pero qué bonito todo, ¿no? Las rondas de bingo serán obligatorias, y más si tu casa en Azcapotzalco está plagada de abuelitos cuchis. A ver si el Gobierno suelta el varo para hacer parques y asilos de lujo. ¡Yaaaay!
Fernanda Rangel – 03/02/2026
